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La repetida desaparición de más de una decena de motores fuera de borda ha interrumpido la apacible vida que llevaban los habitantes de las Isletas de Granada. Familias de escasos recursos económicos, dedicadas principalmente a la pesca artesanal, reportan desde el 2009 la pérdida de por lo menos once aparatos, cuyo monto puede alcanzar los 22 mil dólares.

Aunque la primera desaparición se conoció en mayo de ese año, por el afectado Roberto Jarquín, la situación no ha cambiado y siguen perdiéndose más objetos. Las últimas víctimas fueron Francisco Potoy, Oscar Díaz Jarquín y Teresa Vanegas, quienes la mañana del pasado 24 de junio no encontraron sus pertenencias en el sitio donde acostumbraban dejarlas.

Francisco Potoy dice que “la noche antes del robo tuve que quedarme trabajando en el hotel, en mi casa solamente estaban mi esposa, mi hijo y una muchacha que los acompaña…, como a las ocho de la noche llegó un sujeto a preguntar por mí, pero mi esposa le dijo que yo no estaba, que regresaba hasta la mañana siguiente.

Todo pareció normal, pero cuando amaneció, un señor me llamó para decirme que mi bote estaba abandonado, a la deriva, fui a buscarlo y lo hallé sin el motor… que me había costado un mil dólares”.

Otros robos

Este robo coincide con la desaparición de un motor Yamaha valorado en 4,300 dólares, propiedad de Oscar Díaz Jarquín, y con el robo de un bote de remos de doña Teresa. Los perjudicados creen que los ladrones robaron primero la embarcación de remos para movilizarse hasta la comunidad Chocote (donde habita Potoy) y Playa Grande (donde vive Díaz Jarquín). A casi tres meses, ni los motores ni el bote aparecieron.

Antes de ellos, el 17 de abril, el turno le tocó a don Ramón Salablanca, de la comunidad El Rayo. Recuerda que el 16 de abril su jornada de trabajo fue muy cansada y por la noche no tuvo ánimos de guardar el motor dentro de la casa. “Al siguiente día que me levanté no estaban ni la panga ni el motor”.

Fue a poner denuncia en la Delegación de la Policía Nacional en Granada, donde un agente le dijo que uno de ellos iría a realizar una inspección, esperó varias horas pero nunca llegó la policía.

En el 2009, don Francisco Simón Díaz acababa de sufrir la muerte de su hija de 13 años, cuando los malhechores se le llevaron su motor con potencia de cinco caballos de fuerza. Yo estaba abonando los dos últimos pagos de un préstamo que había hecho para comprar el motor, que me costó 23 mil córdobas”.

Díaz puso denuncia en la Delegación policial, pero como tampoco obtuvo respuesta, hizo de investigador y viajó a Cárdenas, en el departamento de Rivas, a buscar su motor, porque un conocido le dijo que lo habían vendido en ese lugar, pero desconsolado regresó a su casa con las manos vacías.

Otros motores robados

Pero ellos no han sido los únicos afectados por la ola de robos en las Isletas. Los señores Julio Méndez y Manuel Rayo también perdieron dos motores de quince caballos de fuerza, que nunca lograron recuperar. En este lugar, además, reportan otra cantidad de robos frustrados, sin embargo, de todos ellos el único que prosperó con su acusación ante el Ministerio Público fue Francisco Potoy, quien señaló formalmente a Mauricio Sandoval Peña como el responsable del robo en su propiedad.

Las evidencias recabadas por la Policía, tras esa denuncia solamente permitieron procesar al mencionado. El juicio oral y público por el delito de hurto agravado está programado para este próximo jueves, día que los demás afectados aprovecharán para exigir mayor seguridad en estas comunidades del Gran Lago.

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