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Ligia Lacayo Membreño ha visto cómo su salud se ha deteriorado en los últimos años. Sumada a su hipertensión y artritis, le ha afectado la falta de atención médica y de acceso a tratamientos.

“Hace unos días me caí y me quedé toda golpeada en el suelo”, dice, mientras muestra las llagas que le quedaron. Desde 2007, cuando fue despedida del Instituto de Aeronáutica Civil, INAC, no ha asistido a los controles médicos a los que iba con cierta frecuencia.

El 2 de agosto de 2007 recibió, junto a tres compañeros de la institución, una carta donde le informaban que prescindían de sus servicios y que entregara de inmediato su puesto de trabajo.

Sacada por militares

“Me agarró por sorpresa la noticia, nos mandaron a sacar con militares con un total abuso de poder y sin explicarnos bien los motivos del despido”, relata.

Posteriormente, le indicaron que le aplicaban el artículo 48 del Código del Trabajo, que indica que el empleador puede dar por terminado el contrato cuando el trabajador incurra en ciertas causales.

La que le aplicaron a ella establecía que un trabajador es despedido por “cualquier violación de las obligaciones que le imponga el contrato individual o reglamento interno, que hayan causado graves daños a la empresa”.

Dos fallos a su favor

Sin embargo, Lacayo Membreño tiene dos fallos a su favor, que mandan a reintegrarla. Primero, el 18 de diciembre de 2007 la Inspectoría Departamental del Trabajo le favoreció, y aunque la dirección del INAC apeló, el 14 de marzo de 2008 la Inspectoría General del Trabajo declaró no ha lugar a la apelación.

Esta señora morena, bajita, de mirada triste, asegura que jamás le demostraron ninguna de las “falsas acusaciones” por las que la corrieron, y desde esa época está cobrando los 850 mil córdobas que le adeudan.

Lacayo se desempeñaba como encargada de información del INAC desde 1988, pero desde 2007 fue trasladada al área de Publicaciones.

Actualmente tiene una pequeña librería con pocos productos, en su pequeña vivienda en el Reparto Schick.

“He querido buscar financiamiento, pero por el mismo problema que no está resuelto me han dicho que no soy sujeta de crédito. Prácticamente, me han dejado en un limbo legal”, agrega.

Junto a sus dos hijos lucha por sobrevivir, además que espera que el Gobierno le resuelva su caso y no la deje “en el desamparo total”.