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El 21 de diciembre de 2000 el doctor Gustavo Porras, Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Salud, Fetsalud, era una persona poco deseable para las autoridades del Ministerio de Salud, Minsa. Había sido despedido dos años antes y buscaba su reintegro.

Ese mismo día, el expresidente Arnoldo Alemán reintegró a Porras, pero un día después le hizo un anuncio. Fue nombrado “por sus méritos, por su entrega” para un cargo de confianza como director del nuevo Hospital de Karawala, a partir del 2 de enero de 2001.

Luego de una lucha de dos años por buscar su reintegro fue “promocionado” con esa orden de traslado a Karawala, comunidad ubicada en el sur de la Región Autónoma de Atlántico Norte, a unos dos kilómetros de la desembocadura del río Grande de Matagalpa, donde, de haber sido trasladado, imposibilitaría sus labores sindicales.

Dos años de controversia

En el período de Alemán, las autoridades del Minsa despidieron a Porras junto a otros ocho dirigentes sindicales, con el argumento que fueron trasladados al interior del país y desacataron el ascenso.

Fue un largo proceso que hasta llevó a las autoridades gubernamentales a ofrecerles una doble indemnización con tal de deshacerse de ellos.

“La trama de ellos es querer comenzar en la misma lógica de hace dos años, de un traslado, y como no lo acepté comienzan juicio laboral”, dijo entonces el médico.

Además sostuvo que era una “trama burda” trasladarlo, sabiendo que ese cargo es incompatible con su responsabilidad sindical, además, que es un desacato a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a la Constitución, una burla al fuero sindical y violación al Código del Trabajo.

La Sala Constitucional de la CSJ había ya ordenado “reintegro inmediato” de todos los despedidos, que debería efectuarse “en las mismas condiciones y responsabilidades que gozaban antes, sin represalia alguna”.

De uno a otro

Posteriormente, durante el mandato del expresidente Enrique Bolaños, se presentó ante la Corte Centroamericana de Justicia, CCJ, un escrito en el que rechaza el reintegro laboral de Porras.

“Se decidió promover al doctor Gustavo Porras como director del recién inaugurado Hospital Karawala... ante la negativa de... asumir sus responsabilidades... se tomó la decisión de rescindir el contrato de trabajo del demandante (Porras) decisión motivada por su indisciplina laboral”, citaba parte del escrito de Bolaños.

El 28 de enero de 2003, la CCJ resolvió declarar con lugar la demanda de Porras, declarando que el Estado de Nicaragua “ha irrespetado” el fallo de la sala constitucional de la CSJ y ordenó su reintegro.

Hoy se ríe

Porras, hoy diputado del Frente Sandinista, evitó responder si apoyará a los trabajadores que han sido despedidos de las diferentes instituciones del Estado por el Gobierno del presidente Daniel Ortega, y que cuentan con una resolución a su favor para que les paguen sus liquidaciones.

¿Apoyará a los extrabajadores que cuentan con una resolución judicial, para que les paguen sus indemnizaciones, considerando que usted también fue beneficiado con una resolución cuando lo quisieron reubicar durante el gobierno de Arnoldo Alemán?, preguntó El Nuevo Diario, a lo que Porras contestó con una enorme sonrisa diciendo “¡Qué lindos los gobiernos neoliberales!, ¿verdad?”. Acto seguido, dio la vuelta y se retiró.

El Secretario de Asuntos Laborales de la Federación de Trabajadores del Sector Público, Fedetrasep, Álvaro Leiva Sánchez, asegura que no es ninguna novedad que sea indiferente ante la violación a los derechos humanos de estas personas, que se han venido dando en estos seis años.

“Nosotros hemos dicho públicamente, de manera reiterativa, que el doctor Porras ya dejó de ser --desde hace mucho tiempo-- un dirigente sindical que se preocupa por la clase trabajadora y por sus derechos”, manifestó.