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Más de 50 millones de barriles de petróleo y un yacimiento sustancial de gas natural espera encontrar en el Caribe de Nicaragua el consorcio formado por MKJ Xploration y Noble Energy, en un ambicioso proceso de exploración que cuenta con grandes indicios de crudo liviano, el visto bueno del gobierno y el aval de los Gobiernos Regionales; quienes coinciden en agilizar labores en aguas profundas.

Son informes geofísicos y datos geológicos de 23 pozos perforados en los últimos años a todo lo largo de la costa Caribe, lo que confirma “grandes indicios” para los ejecutivos de estas compañías, quienes lograron cotejar estos estudios en manos del Gobierno, y el próximo año esperan anclar un buque sismográfico en la zona para determinar la ubicación de los yacimientos.

David Nock, experto de la industria petrolera estadounidense que integra el equipo de Noble, explicó que MKJ, con sede en Louisiana, ganó la concesión para explorar en aguas nicaragüenses y este año propusieron una alianza con esta firma con sede en Houston, para desarrollar las primeras labores operativas que apuntan a un estudio de impacto ambiental.

Trabajan mar adentro
Ambas ahora trabajan mar adentro, en dos áreas de cuatro mil kilómetros cuadrados denominadas Banco Tyra y Banco Isabel.

“Nosotros fuimos invitados por MKJ para ver los datos e informes que ellos tenían, y ahora tenemos la misma opinión que ellos, que en ese lugar existe la posibilidad de encontrar una gran reserva de petróleo y gas. Eso significa que los datos que tenemos son bastante confiables”, señaló Nock.

Con 30 años de experiencia en proyectos desarrollados en Canadá, Ecuador, Colombia, Brasil, Suriname, China e Indonesia, Nock sostiene que los 23 pozos perforados en aguas poco profundas reflejan excelentes condiciones de indicios, “pero en este momento el riesgo geológico es todavía muy alto y la idea es reducir ese riesgo”.

Los datos indican que en estas perforaciones se encontraron pequeños volúmenes de petróleo líquido y rocas con gran porosidad concentrada de crudo. “El Gobierno tiene todos los datos de estos pozos y los ha proporcionado a las compañías”, agregó.

Nock precisó que por cada cinco proyectos de exploración sólo uno tiene éxito comercial a nivel mundial, un riesgo normal que deben asumir de forma financiera las compañías de exploración. “Por eso estamos entrando en la fase sísmica, porque esa parte nos permite crear una imagen del subsuelo y ser exactos, mediante un barco que viene a Nicaragua el próximo año”, agregó.

Se trata de un buque sismográfico que arribará al Caribe para desarrollar dichos estudios, una vez que el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), apruebe el programa previsto para el estudio de impacto ambiental.

Refirió que la profundidad del suelo marítimo es determinante para la inversión en la exploración y explotación, pues “entre más profunda es el agua en la zona, más profunda se necesita la inversión, y, por tanto, el yacimiento encontrado debe ser suficiente para justificar la misma”.

La plataforma y el contenido mínimo
El técnico no descarta la instalación de una plataforma marítima fija o flotante en la zona, en dependencia de la profundidad, pero eso significaría que el yacimiento contiene unos 50 millones de barriles de petróleo, que es el contenido mínimo –a su criterio— para proceder a invertir en explotación durante los próximos 30 años.

“La verdad es que estamos aquí para encontrar más que eso, más de 50 millones de barriles de petróleo”, dijo Nock, “aunque debemos recordar que nosotros no estamos en el negocio de refinar sino extraer y vender el producto encontrado”.