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Garantizar el agua potable en las zonas rurales y el mejoramiento y construcción de vías de acceso a las zonas aisladas, serán parte de los retos que la nueva administración edilicia de los municipios Wiwilí y Quilalí, en Nueva Segovia, tendrán que resolver, pese a que los fondos con que cuentan son insuficientes.

En el municipio de Quilalí hay 77 comunidades y solo en el casco urbano la población ha crecido sustancialmente, de dos mil, a 12 mil habitantes, la mayoría hace pocos meses apenas tenía acceso al agua potable una hora al día, mientras en las zonas rurales desconocen este servicio.

Además de los fondos que acaba de donar el Gobierno de Japón para la construcción de un sistema de agua potable, el alcalde de dicho municipio, Marvin Herrera, indicó que del presupuesto de esa localidad destinaron 15 millones de córdobas para la ejecución de obras que garantizarán que en el casco urbano de Quilalí el agua estuviese disponible las 24 horas del día.

“Resolvimos lo del agua, pero tenemos otro gran problema: los caminos, creíamos que lo íbamos a resolver; año con año destinábamos la mayoría del presupuesto a eso, pero en el invierno otra vez los problemas, no podíamos hacer caminos de todo tiempo, por el costo”, resaltó Herrera.

Esta Alcaldía cuenta con un presupuesto que ronda los 40 millones de córdobas, según Herrera a pesar de las dificultades el mayor logro fue que subieron dos categorías, ya que ahora son localidad categoría E.

Según la Ley de Régimen Presupuestario Municipal, en esa categoría se ubican aquellos municipios cuyos ingresos corrientes anuales son mayores a un millón de córdobas y menores o iguales 2.5 millones de córdobas.

Traspiés en administración

El ascenso, según el edil, se debió al aumento de las recuperaciones, que ahora llegan casi a los seis millones de córdobas, el presupuesto de esta localidad aglomerada a la Asociación de Municipios de Nueva Segovia, Amunse, supera los 40 millones de córdobas.

“Cada día el municipio va siendo autosostenible, cada vez cubrís más con los fondos propios”, agregó Herrera.

En el caso del municipio de Wiwilí, las obras ejecutadas son pequeñas y pocas y los proyectos de infraestructura mayores se hicieron gracias a la cooperación internacional. Esto se debió a los altibajos de la administración municipal.

El liberal Denis Quiñónez es ahora el alcalde de esa localidad, luego que hace dos años el edil electo, Octavio Ramos, fue suspendido de su cargo tras faltar a varios acuerdos y negar la información financiera de la Alcaldía, al Concejo.

En ese momento Quiñónez se desempeñaba como vicealcalde y asegura que al asumir las riendas de la localidad se encontró con un “enredo”, deudas y pocos fondos para ejecutar proyectos.

“El próximo gobierno municipal que reciba va a empezar de cero de nuevo, con una transferencia completa para invertir y darle mayor respuesta a la población”, finalizó Quiñónez.