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Entendidos en la materia dicen que salud es el nivel más alto posible de bienestar físico, psicológico y social, y le agrego espiritual, que proporciona capacidad funcional a las personas. Por ello, para potenciar al máximo nuestras capacidades, debemos ejercer control sobre nuestra salud.

Tener el control sobre la salud significa, que en gran medida somos responsables y debemos tomar decisiones y practicar hábitos saludables, que nos permitan tener un estilo de vida que la fomente y promueva.

Un hábito que manifiesta un estilo de vida que raya en lo autodestructivo y atenta contra la salud y la vida de las personas, es el referido al consumo excesivo de comida y bebida, conocido como gula. Este mal hábito por lo general conduce a las personas a la obesidad y esta acarrea consecuencias negativas a quienes la padecen, tanto en lo biológico como en lo psicológico, lo social y espiritual.

La obesidad disminuye la calidad de vida y actúa como factor de riesgo en la aparición y desarrollo de distintas enfermedades.

Para estar sanos, el cuerpo requiere energía para funcionar y se le debe suministrar de manera correcta. Si se le proporcionan más de lo que el organismo consume, se comienza a acumular en forma de grasa. Es fundamental luchar por ese equilibrio, un balance de energía entre lo que se ingiere y lo que se gasta diariamente es lo que permite estar en forma.

Por experiencia propia, sé que para erradicar la obesidad es necesario vencer el mal hábito de la gula, y ello no es nada fácil cuando se pretende hacerlo por uno mismo. La solución es Dios, que con su infinita sabiduría y bondad nos da los frutos de su Espíritu: amor, gozo, paz, benignidad, paciencia, mansedumbre y dominio propio. Es este fruto mencionado de último, el que Dios nos proporciona para que enfrentemos y derrotemos la gula.

Dios nos equipa con dominio propio para que tengamos control sobre la voluntad y sobre los instintos, de tal manera que estemos en capacidad de mantener los deseos, en este caso por la comida y la bebida, dentro de los límites requeridos para contar con la calidad de vida que Él quiere darnos, con salud y en prosperidad.

Amigas y amigos, Dios quiere que disfrutemos plenamente la vida que nos da, para ello, El anhela que tengamos salud, por eso nos dice en 3ra. de Juan: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Amiga, amigo, si usted tiene problemas de obesidad, si padece de enfermedades: diabetes, coronarias, presión arterial, etc..., causadas por el exceso de peso; si ha intentado de todo para vencer la obesidad y mejorar sus condiciones de salud y no ha podido, le invitamos a hablar con Jesús, es gratis, dígale allí donde está en estos momentos: Jesús mío yo te acepto como mi Señor, y te pido que entres en mi corazón, que me equipes con dominio propio para dominar la gula y todo exceso que atenta con mi salud, a partir de hoy me comprometo con Ud. a practicar hábitos saludables, para este cuerpo que ya es templo de su Santo Espíritu.

Para mayor información sobre El Taller del Maestro, puede escribirnos al correo electrónico: crecetdm@gmail.com.

 

Con la colaboración de la Dra. Débora Flores