•   Chinandega, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Los efectos del cambio climático y la mano depredadora del hombre se hacen sentir en Nicaragua. Más del 75% de los manglares del Golfo de Fonseca han sido intervenidos por el mal uso que por muchos años se ha hecho de este recurso natural.

Para amortiguar los daños, estudiantes de colegios locales de secundaria, de la Universidad Centroamericana, UCA, y de la UNAN de León, junto a pescadores, pobladores y organizaciones ecologistas realizaron una jornada de reforestación en los manglares del Estero Real de Puerto Morazán.

Lenin Flores, estudiante de la carrera de Ingeniería Industrial de la UCA, dijo que su participación es parte del compromiso social de la universidad para promover el cuido y conservación del ambiente.

“Este es un sistema que debemos preservar ya que tiene una gran importancia en la actividad ecológica y en el desarrollo de la comunidad”, indicó Flores.

En total, se sembraron 51 mil propágulos o semillas de mangle, en una jornada que pretende repoblar este recurso para garantizar la reproducción de las distintas especies de vida animal que dependen del mangle tanto acuíferas como de aves migratorias y autóctonas.

Carlos Rivas Leclair, director del Centro de Investigación de Ecosistemas Acuáticos, Cidea, de la UCA, promotor de la iniciativa junto a todas las dependencias que tienen que ver con el desarrollo de Puerto Morazán, explicó que el mangle en esta zona ha tenido una fuerte presión porque esta planta es esencial para la reproducción del camarón y otras especies.

“El daño ha sido grande, en épocas pasadas se utilizaba para pie de amigo en las bananeras, para muebles rústicos, para sacar tintes, sobre todo, del mangle rojo, de El Salvador, Honduras y Costa Rica venían a traerlo para hacer ranchos típicos, además de usarlo para leña”, dijo Leclair.

El director de Cidea estima de entre 500 mil y un millón de personas serán beneficiadas con el proyecto trinacional de reforestación de los manglares del Golfo de Fonseca, compartido por Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Explicó que este es un proyecto de seis años que cuenta con el apoyo de la Unión Europea y que en Nicaragua realizan trabajos similares en Somotillo, Villa Nueva, El Viejo y Puerto Morazán.

“El objetivo es mitigar los efectos del cambio climático en partes del Golfo de Fonseca, en los sectores acuícolas, medio ambiente, agrícola, y que la gente busque medios de vida como adaptarse a este fenómeno que ya lo tenemos”, añadió.

Oscar Flores, directivo de la Fundación Amigos del Río San Juan, explicó que esta es una acción conjunta producto de la unión del proyecto cambio climático que maneja la UCA y el proyecto de conservación y biodiversidad que maneja Fundar en cinco áreas protegidas del Occidente del país, entre ellas El Delta de Estero Real, en Puerto Morazán.

Flores explicó que en dos días se recogieron los 51 mil propágulos de mangle, los que fueron sembrados con la ayuda de jóvenes ecologistas, pescadores, estudiantes y organismos que trabajan en pro del desarrollo local.

Gente trabajadora

Puerto Morazán es un municipio donde su población sobrevive de la pesca artesanal, la que se realiza a lo largo del río Estero Real. Está ubicado a 150 kilómetros de Managua. Durante los años 30 del siglo pasado llegó a tener mucho movimiento comercial, llegando a tener un ramal del ferrocarril de Nicaragua para agilizar el comercio centroamericano. Actualmente su principal rubro es la pesca artesanal y la crianza en granja de langostinos.