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Por represalia política y bajo la figura de “reestructuración”, 40 empleados de la Dirección General de Ingresos, DGI, en las administraciones de Rentas de Chinandega, Somotillo, Chichigalpa y El Viejo, fueron despedidos en febrero de 2007, cuando asumió por segunda vez su mandato el presidente Daniel Ortega.

El grupo de cesanteados que laboró durante 15, 20 y 30 años en las áreas de Fiscalización, Cobranza, Seguridad Interna y Servicios Generales, recibió sus cartas de despido, sin especificar los motivos, de parte de la oficina de Recursos Humanos a nivel central.

“Ellos saben que nosotros no somos del partido de gobierno, pero trabajamos de manera íntegra. Nos corrieron para meter a su gente, como un compromiso de su campaña política”, expresó uno de los extrabajadores, quien solicitó el anonimato.

Añadió que como no encontraron justificaciones para despedir a varios empleados, la DGI los mantuvo durante períodos cortos en varias sucursales del país, hasta cansarlos, y renunciaron.

Luchan por pago de liquidación

Denis Meléndez aseguró que en febrero de 2007, tras laborar durante siete años como administrador de Rentas en el departamento de Chinandega, fue despedido del cargo, y únicamente recibió el 30 por ciento de su liquidación.

“Fui despedido el 27 de febrero de 2007 junto a otros administradores de Rentas y los demás empleados, por la administración del entonces director general de Ingresos, Walter Porras, a quien no le importaron los principios de cristianismo, socialismo y solidariadad de su gobierno”, indicó.

El también concejal liberal afirmó que los 40 exempleados tuvieron un comportamiento intachable y no esperaron que los despidieran, aunque él sabía que sería sustituido por otro funcionario, porque es un cargo de confianza.

Manifestó que la DGI pagó el 30 por ciento de la liquidación a una parte de los despedidos, aprovechándose de su necesidad económica.

Una afanadora y dos celadores

“Han aceptado sumas irrisorias para pagar parte de sus deudas. Doña Rosario Oviedo trabajó durante 30 años como afanadora en la administración de Rentas de Chinandega, y es una de las despedidas, a la que entiendo no le han dado un centavo”, afirmó Meléndez.

Añadió que otra parte de los corridos siguen luchando por recibir el pago de sus prestaciones, y están en la ruina económica porque siguen en el desempleo.

Entre los despedidos están: César Pérez, Byron Maliaños, Marcos Salinas, Dalia García, Carlos Osorio, Rodiver Dávila, Doris Méndez, Virgilio Larios, Felipe Meza, los dos últimos trabajaban como celadores, entre otros.