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Pese a que las escorrentías siguen anegando viviendas en las zonas más vulnerables de la capital, dejando en evidencia el pésimo sistema de drenaje de la ciudad o el mal diseño de los cauces, las autoridades municipales no ofrecen hasta ahora obras que brinden una solución integral al problema, y siguen limitando sus acciones al gubernamental Plan Techo.

La entrega de láminas de zinc fue la respuesta de las autoridades municipales para algunas familias que habitan estas zonas de riesgo y que resultaron afectadas por los más recientes aguaceros de viernes y fin de semana.

El barrio “Francisco Salazar”, ubicado en el Distrito VI, fue uno de los más afectados con las últimas lluvias, sin embargo, la respuesta fue poca y “salteada”, pues no todas las familias que tuvieron problemas fueron beneficiadas con el Plan Techo de la Administración Ortega.

José Manuel Guido, habitante de dicho barrio, fue uno de los afectados, no solo por la corriente de la calle no revestida, sino por una obra que aparentemente mal ejecutó la comuna capitalina.

A Guido y a otros vecinos afectados, las autoridades no les ofrecen una solución concreta e integral al problema, apenas les distribuyeron plástico y zinc.

Lo mismo ocurrió en otros barrios donde las aguas causaron fuertes daños en las estructuras de las viviendas.

Después del Distrito VI, otra de las zonas afectadas en la capital fue el Distrito IV, donde no fueron las autoridades municipales, sino los grupos políticos que operan en la zona, los que distribuyeron colchonetas y Planes Techo.

Consultado por El Nuevo Diario, un arquitecto urbanista ligado a programas municipales --y que por obvias razones habló bajo condición de anonimato--, dijo que responder a las inundaciones con el Plan Techo, “es una acción criticable, porque la Alcaldía institucionaliza así el desorden y la vulnerabilidad, pues incita a los ciudadanos a seguir asentados en las zonas de riesgo”.

“Managua es la ciudad más vulnerable a desastres naturales de toda Centroamérica, y se supone que la Alcaldía debería regular, no fomentar esas barbaridades, como son las tomas de lotes en áreas de alto riesgo”, añadió.

Medidas drásticas

Recomendó que al estar identificadas las zonas de alta vulnerabilidad, lo ideal es tomar medidas drásticas como la reubicación de las viviendas, sin embargo, para ello se requiere hacer conciencia en los pobladores del riesgo que se corre”, sumado a que el gobierno local debe contar con un bolsón de tierras y tener listas las condiciones básicas de habitabilidad.

Hasta ahora, “todo lo que han hecho los gobiernos municipales y nacionales es ir a tirar a la gente damnificada hacia Ciudad Sandino, que es un zona que ya rebasó la capacidad de su manto acuífero”, aseguró.

Otra especialista, exfuncionaria de Urbanismo de la Alcaldía capitalina, y que también prefirió hablar bajo el anonimato, sugirió, además, la reubicación de todas las viviendas situadas a orillas de los cauces, “pues están asentadas en zonas que pertenecen, de hecho, a la municipalidad, y que en su momento fueron ocupadas ilegalmente”.

“Son viviendas que generan basura que termina en los cauces, además, proliferan las conexiones domiciliares ilegales, cuyas aguas grises terminan en estos canales. Estos desperdicios, al final, restan capacidad a los cauces y generan inundaciones”, consideró.

La tarde del pasado viernes, un intenso aguacero provocó afectaciones en los barrios “Hilario Sánchez” y Las Torres, en el Distrito IV, muy cerca del “Benedicto Valverde”, también ubicado a orillas del lago Xolotlán, y donde hace apenas unos meses las autoridades municipales en conjunto con Defensa Civil desactivaron un punto crítico.

En lo que va de 2012, se han desactivado 13 puntos críticos, aunque existen zonas que siguen sin tener ningún tipo de atención de las autoridades. Para finales de 2011, el total de zonas en riesgo sumaban 80 en Managua.