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  • EFE

Las negociaciones de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC deben contemplar un inmediato control de las operaciones militares en el campo de batalla por parte del Ejército y la guerrilla para mejorar la grave situación humanitaria.
       
Así se desprende del informe "Colombia, ¿por fin la paz?", del centro de análisis sobre conflictos armados International Crisis Group y publicado a dos semanas de la apertura del diálogo de paz, el tercero con las FARC en casi 50 años de conflicto armado.
       
"Sin un alto el fuego previo, ambas partes deben ser prudentes en el campo de batalla y ejercer un inmediato control sobre las operaciones militares respetando el derecho internacional humanitario con el fin de construir confianza y mejorar la situación humanitaria", advirtió la directora de Crisis Group en Colombia, Silke Pfeiffer.
       
En una entrevista con Efe, la responsable del informe afirmó que "en un primer momento el no al cese del fuego tiene su justificación práctica porque se evita el peligro de distraer las negociaciones con debates sobre condiciones y verificación del mismo".
       
Pero "a la larga puede ser muy desgastante para ambas partes y la violencia puede fácilmente desestabilizar el proceso", advirtió.
       
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien explicará esta semana a la Asamblea General de la ONU el alcance del diálogo que abrirá con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, ha dejado claro que no habrá un alto el fuego hasta que se llegue a un acuerdo final.
       
Aún así, Crisis Group observa que "una solución política al conflicto más antiguo de América puede estar a la vista" y que "hay voluntad por alcanzar un acuerdo".
       
Eso se explica en que "el gobierno entiende que únicamente por medios militares no puede terminar el conflicto y las FARC parecen reconocer que la lucha armada les permite poco más que la supervivencia".

 

Según Pfeiffer, "la resistencia al proceso parece ser menor y más débil" respecto a negociaciones anteriores con las FARC, celebradas durante los Gobiernos de Belisario Betancour (1981-1986) y Andrés Pastrana (1998-2002), fracasadas en ambos casos.