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Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, aún no sabe qué decisión tomará sobre el fiscal auxiliar Gabriel Cifuentes Cifuentes, si en apelación, en segunda instancia, se confirma el fallo de no culpabilidad por violación a un joven de Jinotega.

Centeno dijo escuetamente que al final analizarán la situación, pero no fue categórico en su respuesta, aunque reconoció que el Ministerio Público lo acusó por considerar que existían elementos de convicción de la comisión del delito (violación).

Cifuentes, quien fungía como fiscal auxiliar en Jinotega, se encuentra suspendido del cargo, en espera de que termine el proceso, explicó el Fiscal Departamental , Richard Lara.

Un juez cuestionado
A Cifuentes lo favoreció el fallo de no culpabilidad emitido por el juez de juicio de Jinotega, Róger Morales, quien ha sido criticado duramente por los organismos que trabajan contra los delitos sexuales, porque en casos anteriores de este tipo, con jurados de conciencia, ha realizado la audiencia pública en diferentes días, lo que propicia la contaminación de los jurados y testigos.

El fiscal auxiliar, Ronald Emilio Torres, a cargo del caso, dijo que había elementos suficientes para acusar y llevar a juicio a Cifuentes, y que por ello apelarán el fallo dictado por el juez Morales.

Recordó que en ese tipo de delito sólo van a encontrar a la víctima y al victimario, pero la culpabilidad del reo fue reforzada con el dictamen médico legal que indica que había penetración y desgarros recientes en la víctima, a lo que se suma el dictamen de otra doctora de Managua.

Indicó que el juez hizo un análisis no de la violación que sucedió en el cuarto, sino en lo que sucedió antes de la agresión, si habían o no tomado licor, y no valoró el hecho en sí. Dijo que la acusación de la Fiscalía no fue floja, porque tenían elementos de convicción.

Según la acusación, el 31 de diciembre del 2007, Cifuentes se vio involucrado en el supuesto delito de abuso sexual en contra de A.J. un joven de 21 años , proveniente de una familia de clase media de uno de los barrios periféricos de la ciudad, a quien aparentemente el acusado tenía unos cuatro meses de conocer.

Los hechos
El día de los hechos, Cifuentes se encontraba en el Bar Mo, del cual es socio junto al abogado Mario Rizo Cabrera, a quien lo liga una vieja y muy cercana amistad, según fuentes de los juzgados de Jinotega.

De acuerdo con la acusación y con las evacuaciones durante el juicio oral y público, los trabajadores del bar coinciden en que eran las 3 de la mañana cuando Cifuentes, junto a su socio, salían del bar (negocio) y que ya estaban cerrando cuando apareció A.J. (la víctima).

Supuestamente éste fue visto por los trabajadores llorando y con la ropa sucia, agachado al lado de la camioneta, cuando Cifuentes se le acercó y le ofreció unos tragos y una vez a bordo de la camioneta color rojo, marca Mitsubishi, propiedad de Rizo Cabrera, se dirigieron hasta la casa del acusado, donde supuestamente seguirían tomando.

Según el relato, al llegar a la casa de Cifuentes, la víctima le preguntó dónde estaba el guaro, por lo que Cifuentes le dijo que no tenía y que no era a tomar a lo que iban, sino a otra cosa.

“En ese momento A.J. insistió en quererse ir, pero según su testimonio
Cifuentes se lo impidió y le dijo que no gritara porque despertaría a su papá y lo empujó a la cama diciéndole que mejor se acostara a dormir. La víctima buscó las llaves de la habitación pero no las encontró y al final se quedó dormido, pero se despertó al sentir un fuerte dolor en sus partes nobles traseras, cuando Cifuentes se encontraba encima de él.

Le dio 100 córdobas
A las siete de la mañana A.J. salió de la casa de Cifuentes y se dirigió hasta la Policía a interponer la denuncia y como evidencia llevó cien córdobas que el primero le había dado.

Según el juez, de las declaraciones de los testigos en los delitos de orden sexual que son las partes involucradas depende todo lo demás, y eso fue trascendental para que emitiera el fallo, dejando a un lado las pruebas técnicas, como son los dictámenes médicos.

El juez argumenta en su fallo que la declaración del padre del acusado, quien dijo que miró salir tranquilo de su casa por la mañana a A.J.(víctima), le sembró la duda, porque alguien agredido no sale de esa forma. Aunque el juez sabe que el padre es parte interesada y su testimonio no es idóneo para establecer la verdad.

Refiere el juez que antes de encontrarse con el acusado, la víctima, venía de la casa de su cuñado. “Si mis cálculos no me fallan, de donde su cuñado al bar hay 6 cuadras y media, entonces, de las 2 a las tres de la madruga hay un lapso de una hora, y lo que pudo pasar en ese tiempo no lo sé, existe la duda” .

Cifuentes fue asignado en su momento para atender el juzgado de distrito penal de audiencia y también atendió el municipio de Wiwillí, pero últimamente estaba atendiendo los municipios de San Rafael y La Concordia, donde miraba todos los casos de orden sexual, así como los delitos que se ventilan en los juzgados locales de esos municipios.