Jorge Eduardo Arellano
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Una inesperada lluvia de granizo sorprendió la tarde de ayer a los habitantes de San Rafael del Norte, a 22 kilómetros al norte de la ciudad de Jinotega. La granizada afectó además la ciudad de Matagalpa, donde las caprichosas fuerzas de la naturaleza también descargaron una fuerte tormenta eléctrica y un fuerte aguacero.

En San Rafael del Norte, a eso de las 5 de la tarde con 10 minutos se rompió la relativa calma para dar lugar a una tempestad de relámpagos y truenos precedida de la caída de pedazos de hielo de regular tamaño.

Damián Zeledón Blandón, originario de Jinotega pero que en ese momento se encontraba de visita en casa de su mamá, informó que cuando comenzó a llover se escucharon los truenos que estremecían el cielo, y luego se comenzó a escuchar sobre el techo de su casa como que estaban cayendo piedras.

“Escuchamos un fuerte ruido, por lo que nos salimos a la calle y efectivamente ésta se encontraba llena de granizos del tamaño de una ‘canica’. Entonces vimos las montañas nubladas y los truenos que daban terror. Algo nunca antes visto”, dijo asombrado.

Los automovilistas que circulaban por las calles también fueron sorprendidos por la granizada, que provocó que se quebraran parabrisas de vehículos particulares y de transporte público, y obligó a los transeúntes a buscar refugio bajo techo.

Mientras tanto, en la ciudad de Matagalpa el fenómeno más que temor causó curiosidad. Al igual que en San Rafael, una tormenta eléctrica antecedió a la granizada.

La población se admiró y celebró la caída del hielo y muchos se salieron de sus centros de trabajo para observar el suceso y recoger algunos fragmentos.

Después del inusitado fenómeno climatológico que estremeció la Perla del Septentrión, prosiguió una breve lluvia que terminó con el asombro de la población.