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  • Agencias

A casi cuatro años del asesinato de sus hijos José Miguel y Dulce María Rivera Alonso, de 24 y de 28 años, respectivamente, junto a otros 13 nicaragüenses y a un holandés, en el departamento de Zacapa, Guatemala, María Azucena Alonso expresó que la captura del guatemalteco Carlos Álvarez, de 44 años, alias “Calín” o “Conejo”, por su supuesta participación en la matanza, es una respuesta sus ruegos para que prevalezca la justicia.

Alonso y su esposo son el sostén de sus cuatro nietos, hijos de Dulce, quien junto a su hermano José Miguel, viajaron hacia Guatemala en busca de trabajo, cuando fueron muertos e incinerados, el 8 de noviembre de 2008, por un grupo de criminales ligados al crimen organizado.

“Ha comenzado a brillar la justicia. Me estoy enterando de la captura de ese sujeto. Mis hijos han dejado un gran vacío. Su muerte fue un duro golpe, pero Dios me ha dado fortaleza para seguir adelante en la formación de mis cuatro nietos de 14, 12, 11 y seis años, que dejó mi hija Dulce María”, indicó la progenitora.

Además de los hermanos Rivera Alonso, fueron asesinados por la banda delincuencial jefeada por Marvin Montiel Marín, alias “El Taquero”, los chichigalpinos José Abraham Paiz Vanegas, de 35 años, encargado de la excursión; Lorena Teresa Aguilar Aráuz, de 29, y Escman Alberto Vega Aguilar, de 27 años.

También el ocotaleano Jesús Ezequiel Domínguez, de 21 años, y los restantes originarios de León, Los Brasiles, Managua y Chontales: Ramón Martínez Marín, de 40 años; Antonio Hernández Rivas, de 32; Griselda Zapata, de 29; Manuel Antonio Ortega, de 39; Brenda Lorena Hernández Blandón y Lidia Sandoval López, ambas de 24 años; Tomasa de los Ángeles Rodríguez, de 40; Martha Reyneris Castro Rivera, propietaria del autobús, y Carlos Miguel Paiz, de 26 años, el chofer.

Gobierno de Guatemala debe sentar precedente

María Azucena, quien vende comida para contribuir a la manutención de sus nietos, recordó que su hijo José Miguel tenía casi dos años de trabajar en Guatemala, y vino en noviembre de 2008 a traer a su hermana Dulce María, cuando ocurrió la masacre.

“Mi hijo era obligado, me mandaba dinero para ayudarme, y mi hija se fue para ayudar a sus hijos”, recordó la progenitora.

Manifestó que el Gobierno de Guatemala, que ha capturado a varios sujetos involucrados en la matanza --incluidos el guatemalteco Juan Policarpo, condenado a 820 años de prisión, y Rony Eduardo Terraza, por haber encubierto a los responsables--, debe sentar un precedente, para que los nicaragüenses no sigan sufriendo violencia en ese país.

Una captura importante

Las autoridades de Guatemala informaron ayer de la detención de Álvarez por su supuesta participación en la matanza de los 15 nicaragüenses y un holandés.
Según un comunicado del Ministerio de Gobernación (Interior), Álvarez, fue capturado el domingo en la Calzada Roosevelt, en el sur de la capital guatemalteca.
Las autoridades consideran a Álvarez el cabecilla de la banda “Los Cascabeles”, dedicada a los secuestros en el sur y en el sureste de Guatemala, y también lo implican en la matanza de 15 nicaragüenses y de un holandés, el 8 de noviembre de 2008 en el departamento oriental de Zacapa.
La masacre habría sido ordenada por el guatemalteco “El Taquero”, quien está detenido a la espera de un juicio, que iniciará en una fecha aún por precisar, por los delitos de asociación ilícita, narcotráfico y asesinato.
Según las investigaciones, Montiel y otros miembros de su banda interceptaron el autobús donde se transportaban las víctimas porque pensaban que llevaba un cargamento de droga.
Los delincuentes secuestraron el autobús en Barberena, departamento suroriental de Santa Rosa, y lo desviaron hasta Zacapa, pero al no encontrar la droga asesinaron a las 16 personas y luego las quemaron.
Además de Montiel, están detenidas por la masacre otras siete personas, según los datos oficiales.