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Hace 55 años, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, daba sus primeros pasos como una dependencia del Ministerio del Trabajo, a cargo entonces de Ramiro Sacasa Guerrero. El asegurado número uno fue Luis Somoza Debayle, el número dos su hermano, Anastasio Somoza Debayle, y la tercera persona fue Hope Portocarrero de Somoza.

El INSS empezó a funcionar en 1957. “El primer grupo de asegurados fue el sector público de Managua, y se les dio atención médica en la clínica que estaba enfrente del propio INSS”, anotó José Antonio Tijerino, quien estuvo al frente de esta entidad en sus inicios, durante cuatro años (1963-1967).

“Al terminar 1954, Sacasa Guerrero creó el Departamento de Seguridad Social en el Ministerio del Trabajo. Yo dirigí ese departamento, que fue el que dio apoyo logístico permanente al proceso de creación del Seguro Social. A comienzos de 1955 se creó la comisión planificadora del Seguro Social, y en 1956 se aprobó la Ley Orgánica”, explicó Tijerino.

Según Tijerino, basados en los cálculos actuariales recomendados por la OIT, la cotización se dividía así: 6% a cargo del empresario, 3% el trabajador y 3% el Estado, “Se aplicaban porcentajes para enfermedad, maternidad, para enfermedades profesionales, y el resto era para capitalizarlo”.

“Esas eran las cuotas que, se suponía, iban a tener una prima escalonada, y que a los 15, 20 años, debían tener un reajuste. La institución tenía una vida económica saludable y los servicios eran de primera clase”, agregó.

En el período en que Tijerino estuvo al frente del INSS, los servicios se extendieron al Ingenio San Antonio, San Rafael del Sur, Tipitapa, el Triángulo Minero y Alamikamba, adonde estaban asentadas empresas con personal numeroso.

“Durante los primeros siete años, el servicio solo estuvo en Managua. Posteriormente se fue a Las Minas y a la Costa (Caribe). El sistema de pensiones funcionaba para todos los empleados públicos. Un funcionario de Juigalpa estaba asegurado por invalidez, pensión y muerte, pero no para enfermedad o maternidad, porque no había servicios médicos nuestros en ese lugar”, expresó Tijerino.

En Managua --dice-- se daba atención médica “muy acorde con las disponibilidades y satisfacción de los asegurados y de las esposas de los asegurados, y se atendía a los hijos de hasta dos años”.

El abogado Eddy Martínez, quien imparte la cátedra sobre Seguridad Social en la UCA, explicó que en 1957 “otorgaron los Servicios Específicos de Atención Médica con un universo de 9,381 cotizantes, y para 1958 se alcanzó la cifra de 25,480 derecho-habientes del sistema, a los cuales se les tenía que otorgar los beneficios de carácter médico, quirúrgicos y farmacéuticos”.

Martínez sostuvo que en 1961 se creó el Régimen del Seguro Facultativo, y “con el deseo de ampliar la cobertura del Seguro, se presentó una ampliación de cobertura en 1962, 1963 y 1964. En 1965 se incorporaron empleados bancarios (1,400), y se extendió a Tipitapa y zonas rurales aledañas de Chichigalpa y del Ingenio San Antonio, afiliándose a unos 5,000 trabajadores en tiempo de zafra y a 2,500 en períodos de cultivo de caña”.

De acuerdo con datos oficiales del INSS, publicados en el sitio web del Banco Central de Nicaragua (BCN), la cifra de asegurados en 1960 sumaba 27,516 trabajadores, y aumentó a 94,973 una década después. La mayoría de los afiliados provenían del sector de Servicios Comunales y Sociales (37,504), de la Industria Manufacturera (23,605) y del Comercio (16,880).

Casi diez años después, entre 1970 y 1979, los asegurados pasaron de 94,973 a 129,517 empleados y trabajadores. El sector económico que más aportaba era Servicios Comunales y Sociales, con 53,779 afiliados al INSS.

Expansión en los años 80

Manuel Ruiz, exfuncionario del INSS y experto en el tema, confirmó que la cifra de asegurados a 1979 sumaba 120,000 afiliados, siendo el 10% de estos mujeres. Hasta esa fecha, el Seguro Social otorgaba 9,000 pensiones.

El 23 de julio de 1979, cuando Reynaldo Antonio Téfel asumió el INSS, la institución fue objeto de múltiples cambios. Según Ruiz, funcionario de aquella época, en cinco años se extendieron por todo el país.

“También ampliamos los servicios de manera integral. En 1982 el Seguro Social se fusionó con Bienestar Social, y nació lo que se llamó Inssbi”, explicó, refiriéndose al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social y Bienestar.

Entre los programas sociales que brindaba el Inssbi mencionó los paseos subsidiados para los trabajadores a los destinos de Miramar, El Velero y la Laguna de Apoyo; los comedores infantiles; las becas en las universidades para los no videntes, capacitación en optometría para que las prostitutas realizaran después exámenes de la vista a campesinos de zonas rurales de todo el país, y los Centros de Desarrollo Infantil.

Las debilidades del INSSBI

Es en esta etapa el Seguro Social empieza a renquear. A partir de 1979 el Estado empieza a hacerle préstamos al entonces Inssbi.

En agosto de 1979, la Junta de Reconstrucción Nacional creó el Sistema Nacional Único de Salud, bajo la dependencia del Ministerio de Salud, y se determinó que cada mes el INSS enteraría al Minsa el 9% de lo recaudado de las cotizaciones de los salarios de los trabajadores asegurados.

“Al darse el traslado de la atención médica al Minsa, se presentaron innumerables quejas por parte de los asegurados del Seguro Social, debido a que el sistema de salud público no otorgaba una calidad aceptable en la atención médica, ya que no había diferenciación entre asegurados y la población no asegurada, por lo que el desabastecimiento de medicinas y la saturación del servicio de salud fueron compartidos por ambos sectores poblacionales”, agregó el catedrático Eddy Martínez.

Esto provocó que los trabajadores solicitaran la inclusión de contratos médicos con instituciones privadas o centros de salud en los convenios colectivos.

“Naturalmente que esta situación implicó un doble costo para los empleadores, lo que condujo a que muchos dejaran de cumplir con sus obligaciones de cotizar al INSS. En 1992, alrededor del 40% de las empresas estaban en mora”, añadió Martínez.

En los años 80, el gobierno aprobó el otorgamiento de pensiones de guerra para lisiados y madres de “caídos”, recursos que salieron de los fondos del INSS, aunque los beneficiarios no hubieran cotizado nunca a la institución.

Otro aspecto fundamental en esta época, explicó Manuel Ruiz, es que entre 1980 y 1989, el INSS se extendió a todo el país, pero a partir de agosto de 1984 “hubo una gran inflación”.

“Era tanta la inflación, que usted tenía un saco de dinero, pero este no valía nada. En 1990 llega el cambio de moneda. Es hasta en 1993 que comienza realmente el empuje de la creación de reservas técnicas que hoy, dicen, son de C$15,000 millones”, explicó el experto Ruiz.

Los años 90 representaron un frenazo

Durante la Administración de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1996), con Simeón Rizo al frente del INSS, se intentó privatizar el Seguro Social, recuerda Ruiz.

“Aunque fracasó, sí se logró privatizar la atención en salud del Seguro Social, con la creación de las Empresas Médicas Previsionales. El Seguro Social abandonó a los trabajadores del campo. De 75,000 que teníamos afiliados en los años 80, el número se redujo a 3,000”, agregó Ruiz.

Dentro del programa de reforma al sector salud, financiado por el Banco Mundial y el BID, puesto en marcha en 1993, el INSS implementó un nuevo modelo de atención a sus afiliados, que consistía en traspasar la cotización porcentual de enfermedad y maternidad, así como el seguro de riesgo profesional a “empresas prestadoras de servicios de salud, públicas o privadas.”

“Esto condujo a la constitución de las Empresas Médicas Previsionales (EMP), que fueron autorizadas para otorgar los beneficios y prestaciones respectivas a la rama de salud a los asegurados del INSS, a partir de 1993, y reglamentadas por decretos del Presidente Ejecutivo del INSS. Para diciembre de 2006 había en funcionamiento 47 Empresas Medicas Previsionales, bajo cuya cobertura había 318,518 asegurados, que representaban el 23.31% del total de la población ocupada”, agrega el catedrático Eddy Martínez.

Entre 1980-1990, de acuerdo con cifras oficiales del INSS, publicadas en el sitio web del Banco Central de Nicaragua, la cantidad de asegurados activos pasó de 146,435 a 261,439. Sin embargo, el año en que registró la mayor cifra de esa década corresponde a 1987, cuando sumaron 311,925 asegurados activos.

Respecto a la cifra de afiliados al INSS del sector agrícola, las estadísticas oficiales del Seguro Social --citadas por el BCN-- discrepan con las mencionadas por Ruiz. En esa década (1980-1990), la mayor cifra de asegurados activos del sector Agricultura, Silvicultura, Caza y Pesca, corresponde a 42,177 personas. A 1996, último año del mandato de Violeta Barrios de Chamorro, los asegurados activos del sector agrícola sumaban 17,810.

Situación actual

Conforme las políticas implementadas desde que se crearon estas empresas médicas privadas, el INSS les transfiere actualmente C$330 mensuales por cada asegurado.

Ruiz anotó que el seguro de maternidad “ha mejorado notablemente con los años, considerando el embarazo, el parto y la lactancia situaciones que merecen la máxima atención”.

Entre 1990 y 2006 hubo un descenso en la cobertura. “Se debe a que se abandonó al campo, se dijo que no eran atractivos, ganaban muy poco y los inspectores no podían andar en las fincas”, explicó Ruiz.

Durante el gobierno de Enrique Bolaños se extendió la cobertura a mujeres que sufren de cáncer cérvico uterino y de mama.

De acuerdo con el Anuario Estadístico 2011, actualmente hay 596,328 asegurados, lo que significa un incremento del 8.9% respecto a 2010. En esta Administración se ha extendido la cobertura a los pacientes con todo tipo de cáncer. A nivel nacional hay nueve unidades de salud que prestan servicio oncológico a los asegurados.

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