•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

“El hecho que le haya disparado --a la víctima-- cuando estaba en el suelo, es suficiente mérito para considerar que hubo alevosía, que es uno de los requisitos que establece la ley --Código Penal--, para llegar a la conclusión que hubo asesinato”, explicó el Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez.

Detalles del relato acusatorio

De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, cuya copia está en poder de El Nuevo Diario, la última frase que Luis Alexander Cordero Sánchez dijo a Jairo Contreras, agente de seguridad de la discoteca “Broder”, fue: “Te vamos a matar”, cuando este le pidió que abandonara el local, la madrugada del 22 de septiembre.

Segundos después volvió a ingresar a la discoteca --según el Expediente Fiscal No. 4802-255-12JD-- acompañado de Steven Rosales Manzanares. Portando en su mano derecha una pistola color negro, marca Glock, calibre 9 milímetros, serie LVM587, procedió a realizar dos disparos al techo.

Cordero Sánchez se dirigió hacia la pista del local donde buscó y ubicó al joven Bayardo Pérez, con quien originalmente tuvo una pelea antes de que los agentes de seguridad intentaran sacarlo de la discoteca.

“Lo apunta con el arma de fuego, la víctima Bayardo (Pérez) al ver esto toma una silla del local con la cual intenta protegerse, pero el acusado Luis Alexander Cordero finalmente se acerca a la víctima y de frente le realiza un disparo, el cual impacta directamente en el abdomen”, menciona la acusación fiscal.

Cuando Pérez cayó al suelo, quedando indefenso, aprovechó el acusado para dispararle en el abdomen, causándole la muerte en el lugar, según indica el relato acusatorio.

Familia del acusado no quiere hablar

El Nuevo Diario trató de conocer alguna reacción de los familiares de Cordero Sánchez por la decisión de la Fiscalía de cambiar la calificación provisional del delito de homicidio a asesinato, sobre su estado de salud, y del porqué tantas pistolas registradas a su nombre.

Pero Sergio Membreño, quien se identificó como hijastro de Cordero Sánchez, dijo que ellos no tienen nada que decir ante la posibilidad de que se agrave la situación legal de su pariente.

“No te puedo decir nada… ustedes (los periodistas) solo verg… hablan”, manifestó Membreño, al consultarle en la casa de habitación que sita en el barrio Santa Clara, de la carretera Norte.

Sigue en el hospital

El cambio en la calificación legal del crimen será solicitado por la Fiscalía en la audiencia inicial que se realizará hoy lunes a las dos de la tarde, en el Hospital “Roberto Calderón”, donde Cordero Sánchez permanece bajo vigilancia policial. El caso lo instruye la jueza Indiana Gallardo.

El hombre de 36 años, acusado de matar a Pérez Alvarado, permanece en ese centro asistencial, porque sufrió una herida de bala en el pie izquierdo de manera confusa, y lesiones el rostro, las que según su defensa, le causaron los amigos de la víctima.

En la audiencia reprogramada para hoy a petición del abogado defensor de Cordero Sánchez, también estará presente Steven Rosales Manzanares, el otro involucrado en el crimen, pero acusado por delitos menos graves como amenazas de muerte con arma y portación ilegal de armas.

Rosales inició todo

De acuerdo con la acusación, Rosales fue quien inició los hechos, al darle una cachetada al joven Pérez, además que fue el primero en sacar pistola cuando forcejeó con la víctima, quien se defendió de la agresión, según testigos propuestos por la Fiscalía.

Celso Canelo Román, uno de los testigos ofrecidos por el Ministerio Público, relató a las autoridades que Rosales agredió a Pérez Alvarado por haberle preguntado a Arminda Aráuz si se iría con ellos --de la discoteca--, con quienes llegó, o si se quedaría con el grupo de Cordero Sánchez.

En la acusación, se explica que Aráuz es novia de Cordero Sánchez, pero que llegó a la discoteca en compañía de Pérez Alvarado y de sus amigos, con quienes la noche anterior --viernes 21 de septiembre-- estuvo departiendo en una casa de la Colonia El Periodista.

Cordero Sánchez con tres pistolas

De acuerdo con la constancia emitida el 24 de septiembre --dos días después de los hechos-- por el jefe de la Dirección de Armas, Explosivos y Municiones de la Policía Nacional, teniente Wilfredo Merlo Suárez, Cordero Sánchez es el dueño de la pistola marca Glock, color negro, calibre nueve milímetros, serie LVM587, con que le quitó la vida a Pérez Alvarado.

Cordero Sánchez también tiene registrada a su nombre las pistolas Browning, calibre nueve milímetros, serie 584, y una Tanfolgio de igual calibre.

Mientras su amigo y cómplice, Steven Rosales, portaba de manera ilegal la pistola Bryco, serie 15322955, encontrada en la escena del crimen cerca del cadáver de la víctima.