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Corresponsal Costa Rica
Este once de septiembre será recordado por Doña Juana Francisca Mairena, no por ser un aniversario más de la destrucción de las torres Gemelas de Nueva York, sino porque un jurado de la provincia de Cartago dictará sentencia por la muerte de su hijo Natividad Canda.

Hoy a partir de las cuatro de la tarde la madre de Natividad, conocerá si su demanda de justicia por la muerte del nicaragüense tuvo eco en el jurado.

Tras casi tres meses de audiencia (inició 12 de julio), donde unos 40 testigos de las dos partes rindieron declaraciones y la madre de Canda no pudo declarar por una crisis emocional, llegó a su final.

Ahora a tres jueces, que integran el jurado (Rosibel López, Sonia Sandy y Rosa María Acón), le toca su turno de decidir el destino de la querella y la demanda civil que interpuso el abogado de la madre de Canda, Luis Fernando Sáenz.

De igual forma deberán pronunciarse respecto a la absolución que pidieron de los ocho policías que estuvieron presentes la madrugada del 10 de noviembre de 2005, en un taller mecánico de la Lima de Cartago, donde Canda era atacado por dos rottweiler.

Asimismo sobre la exoneración de culpa del dueño del taller y de los perros; y el guarda, quienes según testigos fueron los que retardaron el aviso a las policía del ataque y la entrada de ellos al taller para socorrer al nicaragüense.

El jurado analizó los testimonios, las pruebas periciales, informes del OIJ, vídeo donde se observa la omisión de deberes de al menos dos efectivos de la policía, y deberán emitir un fallo.

La defensa de los diez imputados confía en que todos los errores señalados en la denuncia de su contraparte serán estimados por el jurado y con ellos serán absueltos sus representados.

Sin embargo para Luis Fernando Sáenz, “la historia puede ser otra” porque las pruebas por la falta de cumplimiento de deberes de los policías quedó evidente y que el Estado tiene responsabilidad por no haberlos preparados y dotados de los equipos necesarios para esa emergencia.

Igualmente considera que el guarda tiene mayúscula responsabilidad porque tardó más de media hora en notificar el hecho a su patrón y luego retrazó la entrada de los oficiales.

Los dos escenarios más lógicos que pueden darse en la sentencia es que el jurado exonere de responsabilidad carcelaria a los policías pero que elm Estado sea obligado a pagar una indemnización por los daños causados a la madre de Canda. En el caso del guarda, que sea condenado al igual que el dueño del taller y los perros.

El otro escenario es que los diez imputados sean absueltos porque la querella y la demanda civil efectivamente tenían los errores que la defensa expuso hasta la saciedad y que estos no fueron corregidos.