•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hace seis años que la Fundación Ortiz-Gurdián dedica sus esfuerzos a la prevención y el tratamiento del cáncer de mama. En un inicio donaban la quimioterapia al Hospital “Bertha Calderón”, pero desde 2010 ofrecen los servicios oncológicos integrales que requiere una paciente con este tipo de enfermedad.

La Clínica de Cáncer de Mama-Fundación Ortiz-Gurdián, construida hace dos años en la capital, atiende cada día a 60 mujeres. En 2011 realizaron 12,000 consultas como parte del tratamiento, control y prevención de este mal. Las sobrevivientes están agrupadas en una red de voluntarias que trabajan en la sensibilización y en la detección del padecimiento, entregando los llamados “Bonos Saludables” a mujeres de escasos recursos para que se practiquen los exámenes respectivos.

Refugio de esperanzas


El pulcro blanco de las paredes contrasta con uno que otro cuadro multicolor de 10x12 que pintó una de las muchas sobrevivientes de cáncer, que llegó a este lugar sin esperanzas y que luchó días, semanas y meses contra la desesperanza y contra esa enfermedad que puede aquejar a una de cada ocho nicaragüenses.

La pintura en el cuarto de quimioterapia resalta entre la frialdad típica en lugares como este. Es un paisaje repleto de rojos, azules y verdes, una obra que evitó que la depresión carcomiera el alma de la artista.

Ella es una mujer que sobrevivió al cáncer gracias a la Fundación Ortiz-Gurdián, que el año pasado realizó 12,000 consultas en la clínica construida hace dos años, donde mujeres de escasos recursos diagnosticadas con cáncer de mama reciben una atención integral, y desde donde se busca fomentar la prevención y detección temprana de este mal.

Pinturas como esta están colgadas en otros salones de la clínica. Parte de la atención psicológica que reciben las mujeres está enfocada en su reinserción en la sociedad.

El gineco-oncólogo Roberto Ortega Plath, director de la clínica, explica que cada día 60 mujeres son atendidas. Algunas llegan por primera vez a revisarse, otras acaban de ser diagnosticas, y las más, están recibiendo tratamiento como parte del seguimiento a la enfermedad.

Factor clave: involucrar a la familia

La Fundación Ortiz-Gurdián trabaja con dos programas, añade Ortega Plath. El tratamiento a las mujeres, que incluye si así se requiere la cirugía en el Hospital Salud Integral, la quimioterapia, la hormonoterapia y el apoyo psicológico; y el programa de prevención y detección temprana de la enfermedad.

“Involucramos a la familia. No tenemos abandono de tratamiento porque involucramos al familiar”, dice el director de este centro. La asistencia es gratuita y está dirigida a mujeres que no están cubiertas por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), y cuyos ingresos son menores a C$ 4,000.

Hace seis años que la Fundación Ortiz-Gurdián dedica sus esfuerzos a la prevención y al tratamiento de esta enfermedad. En un inicio donaban la quimioterapia al Hospital Bertha Calderón, pero desde 2010, cuando concluyó la construcción de la clínica, que está ubicada en Managua, ofrecen los servicios oncológicos integrales que requiere una paciente con cáncer de mama.

“Cada paciente que es tratada por cáncer de mama puede costar US$9,000. Esa cifra incluye todo el proceso, desde su primera consulta, cuando le practican la biopsia, la quimioterapia, las consultas posteriores a la quimioterapia, los medicamentos antes de la quimioterapia, los controles posteriores. La paciente debe controlarse hasta por cinco o seis años”, indica el doctor Roberto Ortega Plath.

Este año la meta de la Fundación es tratar 100 casos nuevos diagnosticados con cáncer de mama.

“El año pasado se hicieron 12,000 consultas, eso incluye las que realizan todos los médicos: fisioterapia, oncología, pacientes de quimioterapia, las que llegan por el Bono Saludable, las que están dándole seguimiento a la enfermedad, las que son tratadas por lesiones premalignas de cérvix”, agrega el director de la clínica.

La clínica cuenta con un equipo multidisciplinario: dos oncólogos clínicos, dos cirujanos oncólogos, un gineco-oncólogo, una radióloga oncóloga, una salubrista, dos enfermeras oncólogas entrenadas en el extranjero para aplicar quimioterapia, una licenciada en rehabilitación, una psicóloga y un fisioterapeuta.

La detección: el Bono saludable

Como parte del programa de prevención y detección, la Fundación Ortiz-Gurdián ha emprendido una campaña que busca detectar nuevos casos de cáncer en etapas tempranas.

El voluntariado, conformado por 150 mujeres sobrevivientes de cáncer, oriundas de diferentes partes del país, se reúne cada mes para recibir charlas. A cada una le entregan los “bonos saludables”, que son repartidos entre igual número de mujeres de sus comunidades, y con los cuales pueden hacerse una mamografía y un Papanicolaou en la clínica.

“La otra parte es la detección temprana del cáncer. Queremos que toda la población tenga conocimiento: una de cada ocho mujeres puede padecer cáncer de mama, se están presentando casos en pacientes menores de 35 años, y mientras más joven es más agresivo. Uno de los objetivos a través de la detección del cáncer es captar más pacientes en etapa temprana para prolongar la vida de la paciente”, explicó el doctor Ortega Plath, quien agregó que las mujeres “pueden venir a solicitar ayuda espontáneamente o a través del voluntariado, que son mujeres que van a sus comunidades de origen y sirven como promotoras de salud”.

12,000  consultas se realizaron en 2011

9,000  dólares cuesta el tratamiento (primera consulta, biopsia, quimioterapia y posteriores controles)

100 casos nuevos de atender es la meta este año

60 pacientes por día son atendidas