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Hace un par de meses las arcas de la Cooperativa de Transporte Urbano Colectivo 21 de Enero, dejaron de percibir C$2,500, cantidad que le robaron a uno de los conductores de la ruta 109. Era el dinero que había logrado recoger en las cinco vueltas que hizo durante el día, y que un delincuente armado le arrebató.

Aunque cifras como esas no son robadas a diario, cada centavo que pierden los conductores cuenta como pérdida para las cooperativas de transporte. Justo para evitar este problema, y debido a la lenta reparación de un puente vehicular, una de las 35 rutas que opera en la capital decidió desviar su trayecto.

A finales de junio, la ruta 165 --que pertenece a la Cooperativa “12 de Octubre”--, dejó de circular por tres barrios: el “Hilario Sánchez”, “Pedro Joaquín Chamorro” y Las Torres. La razón principal fueron los constantes robos en las unidades de las que eran víctimas choferes y usuarios.

Leonel Orozco, Presidente de la cooperativa, señaló que incluso muchos conductores dejaron de laborar porque la política de la empresa es que tienen que pagar lo que se reporta como perdido, además, muchos fueron despojados de sus billeteras, relojes y otros objetos de valor.

Orozco señaló que, en esa zona, la mayoría de robos eran ejecutados por jóvenes adictos a las drogas, y que entre tres y cuatro unidades eran asediadas a diario en diferentes horas.

Prometen volver a esos barrios

“Nosotros nos desviamos también por el puente (en construcción), el día que exista (el puente), porque no queremos abandonar a los usuarios, vamos a volver a ingresar. Lo que estamos haciendo es que no entramos a esos barrios, giramos en forma de “u” y retornamos a la Carretera Norte”, explicó Orozco.

Delincuentes acechan en el Gancho de Caminos

Agregó que si bien la Policía Nacional está haciendo esfuerzos, aún no es suficiente, pues ahora en el sector del Gancho de Caminos, en el Mercado Oriental, también están siendo afectados por la delincuencia.

“Se han puesto denuncias en el Distrito I y en otros distritos, porque en los barrio “Walter Ferreti” y “Sócrates Sandino”, del Distrito V, también hay puntos fijos donde operan los delincuentes”, agregó Orozco.

En los atracos más recientes, la cantidad de dinero robada ha sido mínima para esta cooperativa, debido a que los conductores se han encargado de esconder bien los billetes, C$80, C$200 y un máximo de C$300 en monedas son las cantidades sustraídas, cifras de menor cuantía comparadas a otros asaltos.

Robos grandes son menos frecuentes

En esto coincide William Dávila, Presidente de la Cooperativa “21 de Enero”, quien asegura que las cuantías robadas han sido menores, pero reconocen que de vez en cuando los amigos de lo ajeno se llevan más de C$2,000. “Esa cifra es a veces, cada cinco meses varía el tiempo en el que se producen robos así”, dice Dávila.

Jorge Molina, despachador de las rutas 103 y 118, ambas de la Cooperativa “Parrales Vallejos”, indicó que aunque hay robos en las rutas, los conductores caminan el dinero y lo entregan casi al final del día, porque en dos ocasiones llegaron a la oficina donde reciben lo recaudado en cada vuelta, y a punta de pistola se han llevado el dinero.

En ninguna de las dos ocasiones los ladrones no parecían serlo. Vestían jeans, zapatos bien “lustraditos”, parecían ciudadanos cualquiera, dice Molina.

Los conductores aducen que ahora son pocas las ocasiones en que identifican a un ladrón, porque varían los modus operandi y la forma de vestir: pueden andar desaliñados, andrajosos o con aspecto de universitarios.