Róger Olivas
  • Chinandega, Nicaragua |
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Una rogativa por las 12 madres y por la comitiva que participará en la caravana de búsqueda de migrantes chinandeganos por varios estados de México, que partió a las cinco de la madrugada, realizó el padre Armando Pinel, de la Parroquia Guadalupe.

Durante una misa celebrada a las 4:30 de la tarde del jueves en ese templo, junto al sacerdote jesuita José Luis González, con la asistencia de las progenitoras y de familiares de quienes decidieron probar suerte en otro país, y a los cuales desde entonces les perdieron la pista, el sacerdote dijo que la Iglesia católica es solidaria con esas personas, con la esperanza de que sean encontradas. “Estas personas se han marchado empujadas por la pobreza, dejando un vacío en sus hogares. Muchas de ellas son marginadas, explotadas. Pasan muchas odiseas para poder enviar a sus familiares un poco de dinero para la manutención de sus hogares, y lamentablemente en busca de un mejor porvenir algunos encuentran la muerte”, afirmó.

Expresó que para evitar la migración es necesario crear empleos con salarios dignos.

Fortalecer emocionalmente a las madres

Pedro Emilio Sosa, encargado del seguimiento de casos del Servicio Jesuita para Migrantes-Nicaragua, quien asistió a la misa, aseguró que el mensaje del padre Armando Pinel fortalece emocionalmente a las madres, porque durante la caravana encontrarán albergues con migrantes mutilados por el tren en la búsqueda por alcanzar el “sueño americano”, y testimonios desgarradores. Afirmó que las madres llevan documentación y fotografías de 35 personas desaparecidas, las cuales expondrán ante autoridades y ante las organizaciones migratorias mexicanas para tratar de encontrar información.

Pedro Pablo Briceño López, poblador del reparto Carmita, se mostró emocionado al participar en la ceremonia religiosa, y espera que las participantes en la caravana encuentren pistas de su hijo Álvaro Blas Rivas, quien hace ocho años emigró hacia México en su afán por llegar a Estados Unidos.

Miriam Rugama, habitante del barrio “Alejandro Dávila Bolaños”, también participó en la misa, y rogó a Dios, por encontrar información de su hermana Irene Narcisa Rugama Escalante, que hace 11 años, se marchó hacia México, y desconocen su paradero.