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El problema del transporte en Nicaragua parece un cáncer con metástasis que ha irradiado hacia todos los corredores del país. Desorden, maltrato, exposición de personas al peligro y toda clase de infracciones a la Ley de Tránsito son compartidas por los operarios de unidades interurbanas.
En el caso concreto de los “expresos” que cubren el trayecto Managua-Masaya y Managua-Granada, con terminales en el recinto ubicado frente a la Universidad Centroamericana, UCA, las anomalías en cuanto a los horarios de salida y a la sobrecarga, tienen hastiados a los usuarios, que han encontrado en El Nuevo Diario una plataforma para
alzar la voz.
Con el nombre de Miguel se identificó un lector en la página web del diario y ante los señalamientos de que los interlocales hacia Carazo no cuentan con horarios establecidos para salir, él dijo que “eso no pasa solo en esa ruta, sino también en la de Masaya-Managua.

Miguel dice que, con gozo, cobrador y conductor se burlan y ríen diciendo que no les importa ser ruteados a toda hora, porque nadie los parará, pues tienen el poder y los necesitados somos los usuarios. Dios Bendiga este país, donde pueden hacer con nosotros los usuarios lo que ellos quieren a gusto y antojo”.
Y comprobar estas palabras no fue difícil. Basta seguir el comportamiento de los transportistas para advertir que el relajo inicia no solo con la falta de horarios, sino con el hecho de que han hecho terminales paralelas a su gusto y antojo.
“Solo TUC (Transporte Urbano Colectivo)”, grita desde su silencio y su inmovilidad un rótulo ya estremecido por la lluvia y el sol, indicando que en la bahía ubicada en las afueras del Parque de la Alfabetización solo pueden estacionarse las rutas que cubren el territorio de Managua. Sin embargo, los socios de Cotrexma y de la Cooperativa 17 de Mayo, que viajan hacia Masaya; sin olvidar a los de la Cooperativa Cocibolca y a los de Cogrant, que van hacia Granada, son totalmente sordos a esa indicación.
Mientras en sus respectivas terminales hay unidades llenándose, en esa bahía de TUC ellos hacen presencia sin importar la hora.
“Masaya, el camino. Hay lugar. El camino”, gritaba un cobrador que con ayuda de un “pesero” de los que se mantienen en el sitio, llenaba el bus.
Además de que jalonean a todo el que ven como potencial cliente, los transportistas muy “orondos” entorpecen el abordaje de las rutas de Managua, porque hay momentos, sobre todo en la mañana, en los que estacionan hasta tres interlocales juntos, provocando que la gente corra tras los urbanos que no encuentran dónde detenerse para subir a sus pasajeros.
Lo peor del caso es que en varias ocasiones los agentes de tránsito han estado realizando operativos y conviviendo con los buses al lado, sin hacer absolutamente nada.
Y para los usuarios viene lo peor, cuando las llantas empiezan a rodar, porque siguen las paradas constantes recogiendo y bajando pasajeros en tramos que les pertenecen a otras rutas, y saturándolas hasta más no poder.
En sus marcas, listos...

Casi a las cuatro de la tarde del jueves, un bus Ciferal y un microbús Toyota entraron a Managua por la rotonda de Ticuantepe.
Exactamente en la bahía ubicada en ese sector no pudieron detenerse porque estaba un inspector del Ministerio de Transporte e Infraestructura, MTI, sin embargo, el “micro” lo hizo a unos cuantos metros, subió a dos pasajeros y el cobrador golpeó dos veces la carrocería, acto seguido cerró rápida y estruendosamente la puerta, porque el Ciferal los había rebasado.
Desde ese momento, fue como si se había agitado la banderola para una competencia de autos. Zigzags en la carretera, ayudantes sacando la cabeza, todo tipo de carros evitando ser colisionados, en fin, resultaba increíble la velocidad a la que se desplazaban, al punto de que se hacía difícil no perderlos de vista. Y fue interesante ver que el Ciferal, aunque no parece, es casi tan rápido como el Toyota, porque venían bastante parejos.
Entre la rotonda de Ticuantepe y la terminal de la UCA, los señores que usan como insignia la palabra “expreso”, para cobrar como tal, obviando que deben funcionar sin detenerse, hicieron alrededor de 15 paradas cada uno, en una lucha cerrada por ver quién subía más usuarios.
Lo inverosímil de la situación del transporte es que mientras los interlocales hacían sufrir a los usuarios en las carreteras, dirigentes de los transportistas se reunían ayer para clamar por el subsidio y echar en cara que el reciente incremento en el pasaje es insuficiente, porque aducen que necesitan un ajuste del 40% en el año y no el del 25% que les dieron.