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La mayoría de las personas aspiramos a alcanzar el éxito en la vida, esa aspiración es correcta; sin embargo, es importante establecer algunas premisas básicas al respecto:

a) El éxito no es un punto de destino, es un estilo de vida que se construye y se vive día a día; b) El éxito tiene precio, no es gratuito.

Hay que tener siempre presente, que campeonas son las personas que hacen lo que el resto no hace, se someten a rigores y disciplinas altamente exigentes, son capaces de vencer el agotamiento, porque la visión y el propósito que se proponen es mucho mayor y más estimulante que el precio que pagan para alcanzarlo.

Las personas que anhelan ser exitosas en su vida, deben disponerse a renovar su forma de pensar, apropiarse de nuevas creencias y actitudes, hacer cambios importantes en sus actuaciones, y entonces, mejorarán sus estilos de vida, y obtendrán resultados diferentes, probablemente satisfactorios.

Albert Einstein decía: “La verdadera locura es querer lograr resultados diferentes en la vida, haciendo siempre lo mismo”.

Por ello, las personas que persiguen el éxito deben resistirse al conformismo, erradicar de su mente creencias que los induzca a evadir retos, y a auto-derrotarse antes de iniciar el camino hacia el éxito.

Hay que practicar estilos de vida que nos induzcan a vivir en un proceso de cambio permanente, que propicie el fortalecimiento de lo que está bien, mejore lo que no lo está, y deseche lo que no contribuye al éxito en nuestra vida.

El proceso de cambio y establecimiento de nuevos estilos de vida para vivir exitosamente, demanda:

a) abandonar espacios que nos hacen sentir cómodos, salir de la zona de comodidad;

b) velar por el uso adecuado del tiempo;

c) aprovechar las oportunidades; y

d) usar el poder de la palabra positivamente.

Por lo anterior, se debe tener muy claro que hay tres cosas en la vida que llegan, pasan y nunca regresan:

EL TIEMPO: Llega, pasa y se va, no se debe desperdiciar, hay que aprovecharlo al máximo. “Juventud divino tesoro, te vas para no volver”, decía el gran poeta Rubén Darío. Se debe sustituir la negligencia con diligencia.

LAS OPORTUNIDADES: son únicas, no se repiten, prepárese para cuando lleguen, pídale a Dios que le dé sabiduría para identificarlas y tener el discernimiento adecuado para tomarlas.

LA PALABRA: todo lo que se dice, ya se dijo, no regresa. La palabra tiene poder, hay que ser cuidadoso con lo que se dice. Es necesario sustituir creencias que muchas personas las asumen como verdad, tales como: “las palabras se las lleva el viento”.

A partir de nuestra experiencia, podemos afirmar que la forma más efectiva de lograr estos cambios en la vida, es hacerlo con Dios en el corazón. Porque Dios quiere que usted y nosotros seamos exitosos.

En Romanos 12:2 Él dice: “No se adapten a las cosas de este mundo, transformen sus vidas, mediante la renovación de su entendimiento para conozcan la perfecta y agradable bondad de Dios para sus vidas”.

Por lo anterior le invitamos amiga, amigo, a aceptar a Jesús en su corazón; es sencillo, dígale: Jesús mío, yo abro mi corazón y te acepto como mi Señor y salvador, dame tu respaldo para transformar mi vida, renovar mi entendimiento, y practicar estilos de vida correctos para alcanzar el éxito en mi beneficio, en el de mi familia y de la sociedad en general.

Para mayor información sobre El Taller del Maestro, puede escribirnos al correo electrónico: crecetdm@gmail.com