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La confusión de un informante policial al proporcionar de manera errada el número de placas del carro utilizado por quienes mataron al vigilante Luis Mauricio Espinoza, de 38 años, quien murió de dos impacto de bala, la tarde del 14 de enero de 2011, le costó su puesto de trabajo y su reputación a Marcio Reyes Mairena.

El médico veterinario se presentó a la Redacción de El Nuevo Diario y mostró la sentencia certificada número 154 de 2011, del Juzgado Tercero Distrito Penal de Juicio de la capital, donde la jueza Rosario Peralta Mejía lo absuelve del delito de homicidio que le imputó la Fiscalía.

Reyes fue absuelto en pleno juicio al comprobarse que no había pruebas en su contra; por tal motivo, el fiscal auxiliar Engel Valle promovió la clausura anticipada del juicio.

“En base al principio de objetividad que debe regir a la Fiscalía, y en base a que los testigos no han vinculado al acusado, el Ministerio Público no ha logrado desvirtuar el principio de inocencia, por lo que solicita se clausure de manera anticipada el juicio", expresó en ese entonces el fiscal Valle.

En esa ocasión el representante del Ministerio Público solicitó la clausura del proceso judicial al escuchar a un investigador que declaró como testigo en el juicio, y quien aseguró que un informante de la Policía se equivocó con el número de la matrícula, pues solo les proporcionó los tres primeros dígitos.

Luis Mauricio Espinoza murió con una bala alojada en el cráneo 14 horas después de haber sido baleado por delincuentes cuando estaba en su puesto de trabajo en la Cooperativa de Servicios Múltiples de Panificadores de Managua, Panam, ubicada en el barrio San Judas.

Antes de producirse la clausura del juicio, Reyes tuvo que permanecer tres meses bajo arresto domiciliar y pagar siete mil dólares a un abogado que según él no hizo nada por su causa.