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A las 7:30 de la mañana de este martes, peritos e investigadores de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, en coordinación con la Policía de Somoto y con la presencia del forense Hugo España, de Managua, exhumaron el cuerpo del comerciante Rolando José Sequeira Salgado, de 37 años, en un sitio fronterizo con Honduras, donde también estuvieron presentes dos hermanos y dos primos de la víctima.

El cuerpo estaba enterrado en una fosa común, se encontraba en estado de descomposición y presentaba cuatro impactos de bala.

A simple vista, el forense constató que a Sequeira Salgado los brazos no le fueron amputados por sus verdugos, como se manejó en un principio, sino que las aves de rapiña los estaban devorando. Lo que no tenía el cuerpo eran los huesos de las manos, pero las autoridades informaron que Medicina Legal haría el análisis respectivo para determinar la causa.

El rostro estaba completamente irreconocible, no tenía la piel ni el cuero cabelludo; únicamente el cráneo. El cuerpo fue abandonado en una cuesta a la orilla de una trocha que va desde la comarca La Germania hasta Santa Emilia, en el departamento de Madriz.

La Policía Nacional ya tiene identificados con el alias a los responsables del secuestro, robo y asesinato de Sequeira Salgado, pero no quisieron revelar la identidad para no entorpecer las investigaciones, que aún continúan para determinar el móvil del crimen.

Las autoridades manifestaron que darán a conocer los avances de las indagaciones en las próximas horas, a través de una conferencia de prensa.

¿asesinos conocían el lugar?

Las investigaciones policiales presumen que Sequeira Salgado fue asesinado en ese lugar, porque el cuerpo presentaba cuatro impactos de bala: uno en el costado izquierdo de la cabeza, dos en la tetilla izquierda con orificio de salida por la espalda y otro en el abdomen.

Los familiares pudieron identificarlo a través de fotos, debido a la vestimenta que aún tenía puesta, como los zapatos deportivos Jordan negros, el jean azul, la camisola y la camiseta con rayas rojas.

La familia doliente no daba crédito a lo que observaba, y nuevamente demandaron justicia, y exigieron que los responsables sean capturados para que les caiga todo el peso de la ley.

“¡Ay, Dios! Nadie tiene derecho de quitarle la vida a otro, pero te damos gracias Señor por haber encontrado el cuerpo de mi hermano y darle cristiana sepultura”, manifestó entre lágrimas Juana Sequeira, hermana de la víctima.

Los lugareños también estaban asombrados con el hallazgo, y dijeron que la madrugada del viernes 12 de octubre observaron que una camioneta Toyota Land Cruiser blanca, con vidrios polarizados, andaba en la zona, por lo que presumen que en la misma fue traslada la víctima.

“Parece que las personas que vinieron a abandonar el cuerpo conocen la zona, ¿porque cómo van a saber que esta zona es aislada y poco traficada? Únicamente los que conocen. Este tipo de casos nunca se habían visto antes por aquí”, dijo uno de los pobladores, quien pidió no ser identificado por temor.

El comerciante y electricista fue reportado por sus familiares como desaparecido desde el 9 de octubre, cuando regresaba a su vivienda en Ciudadela San Martín, en Tipitapa, luego de atender el tramo de ferretería que tenía en el Mercado Oriental.

La camioneta Nissan azul, placas M 066860, que conducía la víctima el día de su desaparición, fue encontrada abandonada el 11 de octubre en los terrenos del antiguo Ingenio Timal, en Tipitapa.

El cuerpo de Sequeira Salgado fue trasladado en un ataúd hermético por los peritos forenses hasta las instalaciones del Instituto de Medicina Legal, en Managua, para realizar la autopsia minuciosamente.