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  • EFE y AFP

El primer “asalto” entre los negociadores del Gobierno de Colombia y los de las FARC, que ayer abrieron un diálogo en busca de la paz, dejó ver discrepancias abismales, y recordó que el proceso está plagado de dificultades más que de rosas.

Así lo consideró en declaraciones a Efe el analista y académico colombiano Vicente Torrijos, para quien en este “primer round”, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, y el de la guerrilla, Luciano Arango Marín, alias “Iván Márquez”, le dejaron claro al mundo que parten de distintas premisas.

“Creo que hay un gran abismo entre lo que el Gobierno y las FARC consideran que es la terminación del conflicto”, dijo Torrijos, al argumentar que mientras los primeros la entienden como la dejación de las armas, los segundos la persiguen para garantizar sus objetivos estratégicos históricos.

Y es que mientras el exvicepresidente De la Calle ciñó la discusión a los temas de la agenda acordada previamente, que son el desarrollo rural, las garantías para el ejercicio de la oposición política y el cese del conflicto, entre otros, el número dos de la guerrilla quiso meter la cuchara en el modelo de desarrollo.

"Iván Márquez" llama a transformaciones sociales

En un largo discurso, “Iván Márquez” criticó que “para el Gobierno están primero las transnacionales que las familias colombianas”, asimismo propuso revertir los acuerdos de comercio exterior y también llamó a abordar una verdadera reforma agraria en Colombia.

“La conclusión es que hay una cadena de discrepancias que harán mucho más difícil este proceso de lo que el presidente (Juan Manuel) Santos había previsto”, observó Torrijos.

Sin embargo, para el copresidente de la Comisión de Paz del Congreso colombiano y representante del Polo Democrático Alternativo, PDA, Iván Cepeda, consultado por Efe, estas posturas abismales “no son ninguna sorpresa”.

“Era previsible que tras 50 años de conflicto lleguen a la mesa con posiciones radicales y opuestas; es comprensible y hasta natural que así sea en un proceso de estas características”, dijo.

Puntos de partida diferentes

“Cada parte ha establecido claramente su punto de partida. Para las FARC no se podrá lograr la paz sin cambios sociales, mientras que el Gobierno insistió en que se debe pasar del combate armado al combate político en el escenario democrático”, refirió a la AFP el politólogo Jaime Zuluaga, de la Universidad Nacional de Colombia.

“El tono de los discursos mostró todas las dificultades futuras para los negociadores, pero los colombianos podemos esperar que haya madurez de cada parte para entender que la guerra solo está sirviendo a los peores intereses de este país”, añadió.

En su discurso, el jefe de la delegación guerrillera, Iván Márquez, enfatizó que “la paz no significa el silencio de los fusiles, sino que abarca la transformación de la estructura del Estado”, y el delegado gubernamental Humberto de la Calle reconoció que “la terminación del conflicto es la antesala de la paz”.

Pero más allá de esa coincidencia, afloraron fuertes contradicciones que amenazan con exacerbar las divisiones en este país que a lo largo de medio siglo de conflicto armado suma cientos de miles de muertos y 3.7 millones de personas desplazadas por la violencia.