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“No es tan fácil caminar en Managua”, fue una de las primeras percepciones del embajador de Francia en Nicaragua, Antoine Joly, quien indica que hacen falta aceras y compactar la capital, que creció aceleradamente después del terremoto de 1972, pese a que está ubicada en una zona de alta vulnerabilidad sísmica y de inundaciones.

Agregó que la basura es otro gran problema que se tiene que combatir, a esta situación la llamó “vertedero salvaje”, y destacó que Managua tiene un gran potencial “verde” que se puede aprovechar.

Otra de las debilidades que destacó Joly durante su ponencia ante estudiantes de la Universidad de Ingeniería, fue la fragmentación que existe, pues aseguró que los espacios vacíos no permiten que haya esa sensación de cohesión, lo que fomenta aún más el desorden.

“Hay bastantes espacios naturales, pero no es posible ir, hay que reconciliar Managua con su geografía, recuperar los espacios públicos”, precisó Joly.

Una de las propuestas de mejoramiento urbano que hizo el embajador es que la ciudad empiece a crecer hacia adentro, que se ordenen los espacios, y que si no es posible crear un centro, que existan varios.

Otra de las propuestas es el cambio de matriz de transporte, que se vaya pensando en sistemas rápidos, que trasladen mayores cantidades de personas, y en cuanto a la infraestructura, construir vías exclusivas para buses, peatones y bicicletas.

Managua actualmente cuenta con un proyecto financiado por el PNUD denominado “Promoción de un Transporte Ambientalmente Sostenible para Managua Metropolitana”, que contempla la construcción de ciclovías. Para este año se esperaba que se dejaran listos los primeros cinco kilómetros, pero aún solo está el diseño.

“Una ciudad moderna tiene zonas específicas para peatones y bicicletas. En Managua se pueden trasformar las debilidades en ventajas para que sea una ciudad jardín y moderna en América Latina”, agregó el diplomático.

También señaló que se tiene que pensar en una lógica urbanística no solo en Managua, sino también en Masaya.

El arquitecto Francisco Mendoza, docente de la Universidad de Ingeniería, UNI, resaltó que Managua es una ciudad extendida que crece hacia afuera de manera horizontal y fragmentada.

“Ese carácter urbano que tiene la ciudad no la hace sostenible, la ciudad debe crecer hacia adentro, como dice él (Joly), hacerla compacta, no convertirla en una selva de cemento, sino aprovechar los espacios verdes que no existen en otros lados de América Latina. Managua puede ser la capital ambientalmente más sustentable, porque ahorita es solo un gran pueblo con responsabilidad de capital”, señaló Mendoza.