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Chavarría Suárez entró a la lista de femicidios que registra trimestralmente la Red de Mujeres contra la Violencia, y se ubicó en el puesto número 56. El pasado 10 de octubre este organismo presentó un informe que indicaba que 55 mujeres han sido asesinadas en Nicaragua en el año, entre ellas 13 menores de 20 años.

Las cifras oficiales y las de los organismos que trabajan en defensa de las mujeres son tan disímiles como poco alentadoras.

Los registros de la institución policial indican que 33 mujeres fueron asesinadas en 2011, un número ya superado en octubre pese a que en junio pasado entró en vigor la Ley Integral contra la Violencia hacia la Mujer, que endurece las penas contra los varones que cometen delitos contra las féminas.

Mayor incidencia en departamentos

La comisionada Erlinda Castillo, jefa de las Comisarías de la Mujer, Niñez y Adolescencia, sostuvo que después de la implementación de esa ley no ha aumentado el nivel de denuncias, pese a que actualmente las Comisarías cubren más territorio. En total hay 61 de estas oficinas distribuidas en todos los departamentos y en las dos Regiones Autónomas del Caribe nicaragüense.

Castillo explicó que la mayoría de mujeres muertas violentamente son originarias de los departamentos. Hay mayor prevalencia de casos en la Costa Caribe y Jinotega. “(Pero) hay departamentos que no tienen ningún caso”, añadió.

Según la funcionaria policial, la cifra que contabilizan hasta la fecha corresponde a muertes violentas de mujeres. “No todas son tipificadas como femicidios, pues femicidio es cuando (el asesino) es el cónyuge, novio, exnovio”, dijo.

En su artículo nueve, esa ley contempla que el delito de femicidio se comete cuando “el hombre que, en el marco de las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, diere muerte a una mujer, ya sea en el ámbito público o privado”, en diferentes circunstancias, entre ellas: “haber pretendido infructuosamente establecer o restablecer una relación de pareja o de intimidad con la víctima; o mantener en la época en que se perpetre el hecho, o haber mantenido con la víctima, relaciones familiares, conyugales, de convivencia, de intimidad o noviazgo, amistad, compañerismo, relación laboral, educativa o tutela”, etcétera.

Diferencias en cifras

Damaris Martínez, responsable del eje de Acción Política de la Red de Mujeres contra la Violencia, explicó que la diferencia entre las cifras de este organismo y las oficiales radica principalmente en las fuentes de donde proviene la información.

“Hay lugares donde no hay Comisarías, sobre todo en la Costa, donde no hay ni policías. Nosotras tenemos una red de organizaciones, nuestras fuentes son ellas. Por ejemplo, hace tres semanas en la Desembocadura de Río Coco mataron de 22 machetazos a una muchacha, eso no está registrado en las estadísticas de la Policía”, aseguró Martínez.

Agregó que las muertes registradas en sus datos “no tienen que ser violentas. Una mujer que anda mal físicamente y psicológicamente, en situación de mendicidad, solicitando ayuda en un albergue y en esa búsqueda de ayuda aparece muerta, es para nosotras un femicidio, porque en esa ruta no se le dio una respuesta de parte del Estado”.

“Más allá de la contabilidad, lo importante es la circunstancia: ¿quiénes están matando? Generalmente son sus parejas, y las situaciones de femicidio se mantienen como la frecuencia, lejos de bajar, se mantienen o suben”, indicó Martínez.