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Aracely Fuentes Valenzuela y sus dos niñas eran las moradoras del inmueble construido con pedazos de madera de pino, zinc y plástico que aparentemente no resistió el exceso de humedad.

La mujer logró recuperar parte de sus pertenencias, y con la ayuda de vecinos fue trasladada a una pequeña casa que su mamá comparte con otra de sus hijas.

La familia de Fuentes es una de las 140 a las que el alcalde Francisco Valenzuela y la directora ejecutiva del Instituto Nicaragüense de la Vivienda Urbana y Rural, Invur, Judith Silva, prometió trasladar a Villa Cuba, un nuevo proyecto habitacional que hasta hoy no se ha materializado.

Junto a la casa de Aracely, otras dos casitas resultaron averiadas, y sus habitantes temían un desplome si las lluvias mantenían su intensidad.

Las familias se manifestaron desesperadas porque en la zona no hay condiciones higiénicas, desde que en mayo y junio pasados las letrinas se rebasaron por las lluvias.

Obras con buen resultado

Antes que iniciara la temporada húmeda, la municipalidad invirtió más de C$4 millones en diversas obras de mitigación que hasta ahora han resultado exitosas.

Los trabajos incluyeron el dragado del río y la colocación de gaviones para evitar que las corrientes socavaran las orillas y provocaran su desborde, lo que hubiese puesto en peligro a unas 45 familias que viven en sus proximidades.

Las precipitaciones eran moderadas este domingo en Estelí, donde las autoridades solo han reportado el crecimiento del río homónimo, cuyas aguas, en el sector de Venecia, rebasaron un puente vado que sirve de vía alterna a unos 15 barrios situados en la zona noroeste de la ciudad.

En el vecino municipio de San Juan de Limay, las lluvias provocaron la crecida de los ríos Gualilica y El Pedernal, que durante un lapso de tres horas dejaron incomunicados a los habitantes del casco urbano y de la zona sur, tanto sábado como domingo.