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“Cuando llegué al albergue tenía ganas de matarme”. La mujer calla y baja la mirada. Su historia no difiere mucho con la de otras víctimas de violencia: su expareja amenazó con matarla, la golpeó y violó en más de una ocasión. También la violaron otros. Ella, sin embargo, supo partir a tiempo y hoy no es parte de las estadísticas de femicidio.

Desde hace siete meses está recluida en un albergue de “Acción Ya”, un organismo no gubernamental que ayuda a mujeres en situación de violencia. Ha dejado de sentirse culpable y ha perdido el miedo de salir a la calle. Sonríe, a veces. Y está en un proceso de sanación y de empoderamiento.

¿Qué la hizo dejar su casa? Observó algunas señales que indicaban que podía ser asesinada. Su historia es la excepción a la regla.

Una de las debilidades en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, de acuerdo con dirigentes feministas consultadas, es la parte preventiva. La mayoría de mujeres no sabe identificar los factores de riesgo de muerte, el momento cuando deben decir basta para evitar exponerse a la muerte, concluyen estas luchadoras por los derechos femeninos.

“Hasta el momento incidimos en curar las heridas, pero estamos quedándonos muy cortas en la parte preventiva”, indicó Juanita Jiménez, coordinadora del Movimiento Autónomo de Mujeres.

Martha Munguía, Directora de “Acción Ya”, consideró que la parte preventiva es un pendiente de gran importancia, debido a que las mujeres deben tener información que les ayude a identificar los riesgos a los que están sometidas cuando viven una situación de violencia.

“Todas las etapas de la violencia son graves, pero hay algunas de mayor riesgo. Hay que saber identificar esos momentos. Hay mujeres que pasan hasta cinco años en una situación de violencia y son candidatas a sufrir lesiones graves, la muerte o el suicidio”, añadió Munguía.

Entre los factores de riesgos que señala Munguía, están el tiempo de permanencia de la situación de violencia. “La violencia es siempre ascendente”, anotó.

“Las mujeres creen que los hombres pueden cambiar sin hacer nada, sin educarlos. No reconocen los momentos de peligro, cuando las amenazan de muerte creen que no es en serio. Una amenaza de muerte es un indicador”, agregó.

Juanita Jiménez coincide en este aspecto: “La violencia puede empezar en una descalificación, pero es una espiral muy rápida. Muchas veces se minimizan actos que pueden ponerte en riesgo”.

“Si te amenazan de muerte hay una intencionalidad. No es la amenaza pura y simple, el llegar a una amenaza implica un riesgo importante”, añadió Jiménez.

A su criterio, en este tema es fundamental la coordinación interinstitucional. “Hay una ruptura todavía. A pesar de que se da un esfuerzo en función de acercarnos más y mantener contacto con las comisarías, el resto de actores sociales no interactúa. Necesitás que se eduque e informe a nivel de las escuelas, de los centros de salud, que se haga un trabajo preventivo y de detección”, dijo Jiménez.

Inauguran albergue

El organismo “Acción Ya” inauguró ayer un albergue en Managua, donde podrán vivir hasta 15 mujeres y cinco niños por un período de hasta tres meses, mientras concluye su proceso de recuperación integral. Su construcción fue financiada por Noruega.

En el centro permanecerán siete funcionarios permanentes, entre psicólogos, trabajadores sociales, abogadas y terapeutas especializadas en la parte del empoderamiento.

“Esta es la materialización de un sueño. Es celebrar que tenemos este albergue, y a la vez lamentar la situación de las mujeres”, expresó Martha Munguía, Directora de “Acción Ya”.