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Los policías Luis Escobar Urbina y Jorge Javier Sánchez, no solo abusaron de su autoridad al disparar (el primero de ellos) de manera mortal contra Marcos Antonio Castillo Cajina, de 32 años, el pasado sábado, sino que impidieron y amenazaron con llevar a la cárcel a quienes intentaron auxiliar a la víctima mientras se desangraba.

La crueldad atribuida a los policías está reflejada en la acusación que presentó la Fiscalía contra ellos, y por la cual este martes, la jueza Indiana Gallardo les impuso prisión preventiva por los próximos siete días.

Escobar Urbina, tras herir de bala por la espalda a Castillo dentro del taller automotriz propiedad de su hermana, Scarlett Cajina, lo arrastró a la calle, poniéndolo a los pies del otro policía, Jorge Javier Sánchez, refiere la acusación fiscal.

Mientras la víctima agonizaba manando gran cantidad de sangre por las fosas nasales, la boca y la espalda, Escobar lo esposaba y Sánchez impedía que los trabajadores del taller y los vecinos auxiliaran a Castillo, según el escrito acusatorio.

Sánchez amenazó con apresar por “cómplice” a quien intentara socorrer al motociclista que se desangraba a sus pies, según la acusación radicada en el Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia de la capital.

Cuando los testigos trataron de trasladar a Castillo en un taxi al Hospital “Lenín Fonseca”, Sánchez ordenó al taxista no transportar al herido, “porque una ambulancia llegaría por él”, según el libelo acusatorio.

Entre el momento en que Escobar arrastró hacia la calle a Castillo, tras dispararle a traición, y en que este fue trasladado a un hospital, transcurrieron casi 20 minutos en los que la víctima se desangró.

Policías deben preservar la vida

Por los hechos antes narrados, la jueza Gallardo dictó el arresto preventivo para los policías, explicando en su resolución que estos debieron preservar la vida de la víctima y no quitársela.

“Estamos ante un hecho grave, porque ellos --los acusados-- estando en el ejercicio de sus funciones, están en la obligación de proteger a los ciudadanos y de preservar la vida de la víctima y cualquier otro ciudadano”, manifestó la judicial.

Por su parte, Scarlett Cajina, hermana de la víctima, pidió que se haga justicia castigando con todo el peso de la ley a los imputados, agregando que espera que en el juicio salga a relucir toda la verdad.

“Jóvenes, ustedes mataron a un buen hombre, a un buen hermano, a un buen amigo, a un buen padre; quien también era madre para sus hijos”, manifestó Cajina, visiblemente consternada por la tragedia.

Cajina agregó que el local donde se introdujo su hermano cuando era perseguido por los policías, “no es un lugar inapropiado”, sino el taller automotriz del cual ella es dueña.

La audiencia preliminar se atrasó varios minutos, porque la judicial estaba a la espera del abogado Manuel Urbina Lara, quien según el policía Urbina, era quien lo defendería, pero el litigante no llegó y su defensa la asumió de oficio el abogado Oswaldo Mayorga, defensor de Sánchez.

En las afuera de los Juzgados, familiares y amigos de la víctima con pancartas y gritos, exigían un castigo ejemplar para los indiciados.