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Las exportaciones de pieles saladas de bovinos está frenando el crecimiento de la industria del cuero-calzado en el departamento de Granada, donde actualmente existen unos 350 talleres de zapatería.

Los crecientes envíos de pieles que el país realiza a México y a Europa mantiene preocupados a los pequeños y medianos empresarios aglutinados en la Cámara de Cuero y Calzado de Nicaragua (Cacunic), sector que el año pasado solamente logró crecer un 5%.

Representantes del gremio aseguran que ese reducido aumento se debe a la escasez de la principal materia prima: el cuero, que en vez de quedarse para suplir a las fábricas nicaragüenses, sale al extranjero.

“La situación es preocupante porque estamos desabastecidos, igual que el año pasado en esta misma temporada. Nuestros clientes creen que nosotros estamos enviando los productos a otros mercados y no es así, lo que sucede es que no tenemos materia prima”, manifestó Alejandro Delgado, Presidente de Cacunic y propietario de una fábrica de zapatos.

Delgado reconoce que aunque es importante la exportación de cuero, el gobierno debería priorizar la salida del producto acabado: el zapato. “Ha habido esfuerzo, pero todavía no hemos podido articular el trabajo de los mataderos, tenerías y zapaterías, necesitamos que haya coordinación y que se detenga pronto la exportación de los cueros de calidad. Sorprendentemente, el cuero ya está entre los productos líderes de exportación a Europa y China”, añadió.

Falta cuero negro

La misma situación percibe Roberto Rivas, Gerente de Calzado Geovanny, quien manifestó que en este momento su pequeña fábrica esta desabastecida de cuero negro. “Los mataderos envían el cuero a las tenerías y estas, a su vez, lo trasladan semiprocesado al extranjero, luego regresa a nuestro país con precios demasiados altos, perjudicando de manera directa al consumidor”, enfatizó.

El proveedor de zapaterías, Ramón Mejía Noguera, manifestó que esa situación sumada al pago de impuestos y al pago de energía eléctrica que se utiliza en la maquinaria, entre otros gastos, eleva el costo de un par de zapatos. “Si antes un par costaba C$380, ahora cuesta C$410”, dijo.

El otro gran problema --según dice-- es la ausencia de fábricas de suelas en el país, razón por la que se ven obligados a importarlas de Guatemala y El Salvador. “Lo único bueno que vemos es que el arancel del zapato que viene del extranjero ha subido, eso nos permite mejorar un poco nuestra producción, subir las ventas y dar algunos empleos”.

Necesitan el 30% de la producción

El presidente de Cacunic señaló que el sector podría levantar cabeza si en el país se quedara al menos el 25% de la producción nacional de cuero para abastecer a los más de 1,000 talleres que actualmente existen en el país, de los cuales 350 se ubican en Granada.

Dijo que hace seis años requerían del 10% de la producción, pero con el crecimiento del gremio artesano también fue subiendo la demanda de los talleres, que ahora se sitúa entre el 25 y el 30% de la producción total.

“Mi empresa, Calzado Alex, por ejemplo, no ha podido completar un pedido porque no hay los colores que el cliente solicitó, tampoco hay cuero de calidad”, resaltó, tras agregar que habría que reanudar conversaciones con los cinco mataderos industriales existentes en Nicaragua.