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A sus 15 años, Álvaro Talavera Picado comenzó a viajar a Costa Rica a cortar café para poder invertir dinero en su finca, en Nueva Guinea. Hoy su propiedad ha crecido, ya que cuenta con varias cabezas de ganado, las que ha logrado adquirir con las ganancias que le ha dejado el trabajo en el vecino país.

Sin embargo, para continuar invirtiendo en la finca, situada en la comunidad “El Jardín”, en Nueva Guinea, Talavera Picado ha continuado viajando cada año a Costa Rica a cortar café en la zona de Turrialba.

El caso de Talavera es similar al de decenas de pobladores de municipios de la Región Autónoma del Atlántico Sur --al que pertenece Nueva Guinea--, y también de Chontales, Boaco, Río San Juan y la zona de Zelaya Central, que viajan a Costa Rica a trabajar y otras veces a visitar a sus familiares que se han asentado en el vecino país.

Carmen Duarte, responsable de Migración y Extranjería de Juigalpa, dijo que en un día están tramitando entre 20 y 30 solicitudes de pasaportes a un precio de C$750 cada uno, para entregarse en ocho días.

Sin embargo, consideró que esta cantidad de trámites es baja, ya que para otros años el número ha sido superior.

“En diciembre a veces se hacen 79 solicitudes por día, y nos hemos ido hasta las 7 de la noche”, recalcó Duarte, quien agregó que esperan que el flujo migratorio se incremente al finalizar este año.

Una buena paga

El joven Talavera Picado aseguró que por una lata o por un balde de café le pagan en Costa Rica 1,000 colones, que equivalen a C$45. En un día recolecta 15 latas, para obtener una ganancia de C$675.

“Me pagan bien”, afirmó, mientras hacía fila para solicitar su pasaporte en las oficinas de Migración de Chontales, delegación que atiende también Boaco, Zelaya Central y parte de Río San Juan.

Según Talavera, antes viajaba ilegalmente a Costa Rica, porque se le hacía difícil viajar desde Nueva Guinea a Juigalpa para sacar su pasaporte.

Otra persona que hacía fila en Migración de Juigalpa es Marisol Marenco, de 35 años, oriunda de Muhan, comarca de Chontales. Marenco regresó de Costa Rica solo para sacar su pasaporte nuevo, porque el que tenía se le venció, y aseguró que tiene 20 años de trabajar como cocinera en una empresa de Costa Rica.

“Me quedé allá porque me acostumbré. Allá tengo a mi familia”, apuntó.

Alvin Jarquín, delegado de Gobernación en Chontales, dijo que a finales de este mes, y en noviembre y en diciembre, siempre se eleva el flujo migratorio de personas hacia Costa Rica.

Las oficinas de Migración y Extranjería en Chontales brindan atención hasta la 1 de la tarde, sin embargo, el local está abierto hasta que atienden a la última persona, ya que llegan desde comunidades lejanas a solicitar pasaporte.