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Una vez demostrado que las remesas juegan un rol fundamental en el desarrollo de la economía familiar y de un país, existe el reto de aprender a mejorar el funcionamiento de este recurso, tanto desde la actitud de los receptores, como desde las políticas públicas.

Esa fue una de las reflexiones que quedó entre los asistentes a la presentación del libro “América Latina y el Caribe: desarrollo, migración y remesas”, de Manuel Orozco, Director del Programa de Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, DI.

Y es que a pesar de que a nivel latinoamericano las remesas representan un flujo de US$68,000 millones, y a nivel centroamericano el 50% de los ingresos en los hogares receptores, aún no existe la cultura de convertirlas en activos, ni ha habido, de parte de los estados, la iniciativa de facilitar esta actividad para incrementar su impacto en la economía.

Orozco ha dedicado 20 años al estudio del impacto de las remesas en el desarrollo de la economía, pues, según contó, hubo un momento en su vida en que quiso saber qué pasa cuando se logra la paz tras un conflicto armado que, en el caso de los países centroamericanos, se manifestó a finales del siglo XX.

“Entonces descubrí que (después del conflicto armado) hubo una diáspora, y que la forma de contactarse con su país de origen era el envío de remesas”, apuntó Orozco, quien se autodenomina un evangelizador y predicador de la importancia de las remesas, y de incluir el tema en los planes de desarrollo humano de los países.

Esa labor lo ha llevado a 120 países, y ha hecho que lo deporten de Cuba por no tener permiso del Gobierno para dar una conferencia sobre el tema, y que lo detengan por hablar ruso en Kazajistán, un país ubicado entre Asia Central y Europa, donde se ha desplazado el uso de dicho idioma por el kazajo.

Las remesas y su impacto en la economía

“América Latina y el Caribe: desarrollo, migración y remesas” aborda la importancia de las remesas en los ingresos del hogar, su impacto en la macroeconomía y su función en la dinamización del sistema financiero.

Sin embargo, según su autor, el libro se enfoca en tendencias actuales a nivel mundial, que tienen efectos en las remesas, como el cambio en el tipo de migración en los últimos cinco años, el aumento de los desastres naturales y la estandarización global de los costos de vida.

La presentación del libro por parte de Orozco fue seguida por comentarios de Paola Zepeda, Directora Nacional de Nicaragua ante la Organización Internacional de la Migración, OIM; de Mario Arana, directivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, Funides; de Martha Cranshaw, experta en migración y miembro de la Red Nicaragüense para las Migraciones, y de Luis Rivas, Gerente General del Banco de la Producción, Banpro.

Zepeda indicó que las remeses se deben posicionar como un tema de agenda desde la perspectiva de desarrollo, mientras que Arana aseguró que el peso de este libro es tan importante como el peso de las remeses para la macroeconomía.

En tanto, Cranshaw hizo hincapié en que en Nicaragua se debe reconocer a los migrantes y a sus familias como actores sociales y económicos.

Por su parte, Luis Rivas explicó las acciones que Banpro ha desarrollado en aras de facilitar y dinamizar el efecto de las remeses en los hogares nicaragüenses.

Rivas señaló que de los US$1,053 millones que recibió Nicaragua en remesas en 2011, Banpro entregó US$186 millones, y que según un reciente estudio que realizó en alianza con la OIM, solo el 30% de sus clientes receptores han abierto cuentas de ahorro con ese ingreso.

Según cifras del Banco Central, en lo que va de 2012 Nicaragua ha recibido US$1,258 millones en concepto de remesas.