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El director social del organismo TECHO para 19 países de Latinoamérica y El Caribe, Agustín Wolff, aseguró que es necesario un mayor involucramiento de los gobiernos y de la empresa privada, pero sobre todo de la sociedad en general para sacar adelante a los países de la región.

“Debemos reflexionar sobre el rol que tenemos cada uno en la superación de la pobreza. Necesitamos sumar la voluntad de todas las personas para lograr un verdadero cambio social”, expresó.

Durante su reciente visita a Nicaragua, en entrevista con El Nuevo Diario, el joven economista insistió en que Latinoamérica es una de las áreas con mayor desigualdad en el mundo. Aproximadamente uno de cada tres latinoamericanos es pobre, pero, además, uno de cada ocho se encuentra en pobreza extrema.

En Latinoamérica y el Caribe existen 177 millones de personas que viven en situación de pobreza, es decir, más de un 30% de la población del continente, según cifras de la Cepal. Esta misma organización señala que después de Haití, los países centroamericanos tienden a tener las tasas de pobreza más altas.

“Si bien en Chile existe pobreza y exclusión, creo que en Centroamérica se vive de una manera más cruda. Me impacta mucho la riqueza que existe y que no se sabe aprovechar”, dijo.

Wolff mencionó que deben existir “políticas públicas y sociales” que aporten a que TECHO pueda intervenir.

 

¿Cómo llegaste a involucrarte con TECHO?

En 2006, en Chile, un amigo me invitó a construir tres viviendas durante diez días, y me marcaron mucho las familias a las que me tocó construirles. Me fui involucrando en el proceso, después me enviaron a abrir la oficina de TECHO en Guatemala.

 

¿Cuál es la valoración del trabajo de TECHO en la región centroamericana?

La verdad, se ha avanzado bastante. Con la dificultad que existe en Centroamérica con los altos niveles de pobreza, baja capacidad económica, creemos que hay países donde se ha avanzando muy fuerte, como Guatemala y Nicaragua.

Hay países que tienen una gran experiencia, y si bien están en un momento más complicado, tienen equipos que siguen dando pasos importantes, como Costa Rica y El Salvador. Panamá y Honduras han sido los últimos países, de hecho, donde TECHO se implementó en América Latina, que poco a poco va creciendo.

 

En el caso de Nicaragua, ¿qué ha sido lo positivo?

La valoración de Nicaragua es muy buena. Es uno de los países que más ha crecido en tan poco tiempo en cuanto a la captación de voluntarios y la relación con las comunidades. Es un equipo que en cuatro años de existencia está a punto de llegar a mil viviendas construidas.

Pero necesitamos mucho más el involucramiento y compromiso de las empresas, así como del sector público, porque estamos avanzando, pero con más fuerza podríamos hacer mucho más.

 

¿Cuál ha sido el mayor logro de TECHO?

Que la sociedad está entendiendo la gravedad de la cantidad de asentamientos que hoy en día existen en Latinoamérica, que no es algo que esté disminuyendo, sino, al contrario, cada día son más las familias que viven en asentamientos, y cada vez se ve con menos indiferencia esta realidad.

Para nosotros, cuando salimos a una colecta y vemos que la gente cree y está dispuesta a aportar para que podamos construir más, es algo que nos alegra, porque se nota que llegó nuestro mensaje.

 

¿Qué tan fácil es empezar en un nuevo país?

Empezamos por contactar a proveedores de materiales para construir las casas, visitar las comunidades y asentamientos que existen para saber por dónde comenzar, cosa que a veces resulta bastante complicada.

Luego está acercarse a las universidades en la búsqueda de los voluntarios para poder construir, pero buscar a la vez a las empresas --que no conocen ni siquiera del proyecto en su país-- para que empiecen a involucrarse y apoyar. Cuando uno no tiene ningún resultado que mostrar (en ese país), de repente resulta complicado hacer que la gente crea.

Lo más fácil ha sido convencer a los jóvenes, y resulta esperanzador que muchos vean TECHO como una oportunidad de canalizar las ganas que tienen de cambiar la realidad que están viviendo. Es increíble cómo se han unido al proyecto donde hemos ido llegando, se lo toman como propio.

 

¿Cómo decidir llegar a un nuevo país?

Se valora la situación del país en cuanto a pobreza, temas políticos que también hay que tomar en cuenta. Pero nuestro foco principal es elegir países donde existan comunidades o asentamientos con la necesidad de los programas que proveemos, como la capacidad de reclutar voluntarios que vayan a construir. En Latinoamérica valoramos la posibilidad de entrar a Puerto Rico, Belice, y con lo que sí estamos muy entusiasmados es con llegar a nuestro primer país de África.

 

¿En qué país de África estarían empezando? ¿No temen abandonar Latinoamérica cuando aún queda mucho por hacer?

Todavía no lo hemos decidido, pero dentro de los que se están analizando están Sudáfrica y Kenia. No tememos abandonar, porque la región latinoamericana es una prioridad para nosotros, y vamos a seguir trabajando exactamente igual.

Nuestra visión es superar la pobreza, construir una sociedad más justa, y en África que es el continente más pobre del mundo, hay miles esperando que se comprometan con ellos.

 

También han recibido críticas de que los voluntarios solo llegan a tomarse fotos en las comunidades pobres. ¿Cómo reciben esos señalamientos?

Toda organización que asuma un rol público está sujeta a críticas. De hecho, hemos aprendido de muchas críticas que nos han enseñado a crecer como organización; como hay otras críticas de gente que se nota nunca ha pisado una comunidad ni visto el trabajo de los voluntarios que se esfuerzan, se mueren con el calor construyendo junto a las familias.

Nosotros creemos que se puede hablar mucho, pero si todo eso no va acompañado de una acción concreta no tiene ningún valor, porque no va a producir ningún cambio. Si pudiera hacer un llamado a toda esa gente que dice cosas, es que no necesitamos más destrucción de la sociedad, sino involucramiento.


Los logros de TECHO

La organización TECHO, fundada en Chile, ha construido 90,579 viviendas y ha movilizado a más de 530,000 voluntarios en 19 países de América Latina.
En Nicaragua se han construido 920 viviendas de emergencia hasta el 30 de septiembre de este año.
En 2009, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, en conjunto con la Unesco reconocieron a TECHO como la mejor práctica de trabajo para los jóvenes de la región.
En 2010 recibieron el Premio Rey de España en Derechos Humanos por “su labor en la lucha contra la pobreza”. Ese mismo año fueron reconocidos por el expresidente estadounidense, Bill Clinton, por el plan de reconstrucción implementado en Haití.
También han recibido la distinción “Habitat Scroll of Honour Award”, otorgado por las Naciones Unidas, ONU.