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Uno de los miembros de una banda de presuntos narcos que permanecía prófugo tras la llamada “Operación Dominó”, de nombre Cristian Ariel Dávila Sánchez, fue acribillado a balazos en Costa Rica, cuando iba a iniciarse la audiencia de ampliación de pruebas (prevista para hoy lunes) y a 11 días de que inicie el juicio programado para el próximo 6 de noviembre, para 23 de los 49 acusados en el caso.

Sobre Dávila Sánchez, conocido como “Chino 14”, pendía una orden de captura emitida en diciembre de 2011 por la jueza Noveno Distrito Penal de Audiencia de Managua, Indiana Gallardo, tras ser acusado por su presunto involucramiento en este caso de narcoactividad.

A Dávila Sánchez y a otras 48 personas, la mayoría de los departamentos Rivas y Granada, el Ministerio Público les acusó por presunta autoría de los delitos de transporte internacional de estupefacientes, lavado de dinero y crimen organizado.

Entre los acusados de crimen organizado, tráfico internacional de drogas y lavado de dinero, también figura Víctor Manuel Dávila, hermano de “El Chino 14”, quien tampoco ha sido capturado.

Ultimado a quemarropa

La información sobre el asesinato de Dávila Sánchez fue difundida este fin de semana por los medios de comunicación de Costa Rica.

De acuerdo con la noticia proveniente del vecino país, “El Chino 14” fue asesinado de 10 impactos de bala, y aparentemente el móvil es un “ajuste de cuentas”.

En el crimen, que ocurrió en Cebadilla, Alajuela, también fue ultimado Pedro Ángel Suazo Aguilar, de 30 años, quien acompañaba al prófugo de la justicia nicaragüense.

Los impactos de bala que terminaron con la vida de los dos hombres fueron hechos desde un vehículo en marcha cuando las víctimas caminaban por una calle oscura, según informaron oficiales del Organismo de Investigación Judicial, OIJ.

De acuerdo con las investigaciones hechas por el OIJ, los criminales dispararon a quemarropa a Dávila y a Suazo.

Al “Chino 14” las autoridades nicaragüenses también lo señalaban como jefe de otro grupo de presuntos narcotraficantes conocido como “Los Guachinangos”, los que en su mayoría están presos y en algunos casos condenados.

El presunto narcotraficante, de nacionalidad tica, laboraba en Costa Rica como taxista, donde radicaba con su esposa y era dueño de un automóvil, de una motocicleta y de una embarcación, según el Diario Extra de ese país.

Al producirse la captura en Nicaragua de los reos que irán a juicio, la Policía también ocupó varias motocicletas y automóviles, según el intercambio de información y prueba que ofreció el Ministerio Público.

Para demostrar en juicio la culpabilidad de los acusados, la Fiscalía también está proponiendo como pruebas las propiedades que estos compraron con dinero supuestamente proveniente de actividades de narcotráfico.

Entre esos bienes están diez hoteles, dos empresas locales de televisión, seis lanchas, 100 cabezales, fincas, ganado y casas de habitación.