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Los habitantes de la comunidad minera Santa Pancha, en Malpaisillo, León, experimentan una especie de histeria colectiva, después del hundimiento de una casa el pasado martes 6 de noviembre, producto del cual pereció soterrada una mujer de 28 años, que además tenía ocho meses de embarazo, y demandan a las autoridades y a la empresa minera el traslado a un sitio seguro.

“Por nuestra seguridad, suplicamos a los derechos humanos y al gobierno de Daniel Ortega que nos saquen de este pueblo, que busquen un lugar seguro para irnos. Nosotros tenemos miedo, no dormimos tranquilos, estamos asentados sobre túneles viejos que podrían ocasionar otro hundimiento y más muertos”, afirmó Reina Margarita Úbeda, de 38 años, originaria de la Zona III de Santa Pancha.

Úbeda hizo un llamado a las autoridades de la empresa minera, a que suspendan a lo inmediato las voladuras o aplicación de explosivos, utilizados a diario para la extracción del oro.

Sin embargo, un estudio de medición de vibraciones originadas por voladuras y explosiones, utilizando sismógrafos, efectuado en junio del presente año por la empresa Explotec-Nicaragua, a solicitud de B2Gold S.A., concluyó que es altamente improbable que las voladuras realizadas por la mina Santa Pancha provoquen daños estructurales en las viviendas cercanas a la empresa.

Planean reubicación

Ante la preocupación de la población, este jueves se reunió en la empresa B2Gold S.A., la mesa de diálogo y atención social, integrada por las 13 comunidades de Mina El Limón.

Según Nelson Betanco, concejal de Malpaisillo y secretario político del Distrito Minero, todas las familias que decidan abandonar el lugar serán atendidas.

Según la Defensa Civil, son 450 familias (1,500 personas) las que deben ser reubicadas.

“No existe un estudio científico que certifique el peligro en la zona, pero debido a los acontecimientos ocurridos, nos vemos en la necesidad de tomar acciones de emergencia, porque observamos un alto riesgo”, señaló.

Betanco indicó que es posible que la empresa minera adquiera 100 manzanas de tierra en el sector de San Patricio, que se ubica a 5 kilómetros de la empresa minera, para trasladar a los pobladores y llevar la tranquilidad a la comunidad.

Levinia Sequeira, jefa de Relaciones Comunitarias de Tritón Minera, empresa que forma parte del consorcio en el que también participa la firma B2Gold, afirmó que las medidas que se tomen en las próximas horas serán consensuadas con la población, sin embargo, para su debido cumplimiento deben intervenir todos los actores sociales.

“Además de la empresa minera, también deben estar presentes las instituciones del Estado, y en conjunto responsabilizarnos de las acciones que se van a tomar”, dijo Sequeira.

La representante de la compañía minera reiteró una vez más que aunque la empresa no es la responsable de la tragedia ocurrida el martes, está atendiendo las demandas de la población.

Esperan resultados del Ineter

“Vamos a evacuar a las familias que lo soliciten de acuerdo con el plan de emergencia, y estamos a la espera de los estudios sobre vulnerabilidad en la zona, que están a cargo de geólogos e ingenieros del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, y del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena”, añadió.

También mencionó que la Tritón Minera cuenta con planes de emergencia ante la ocurrencia de derrumbes e inundaciones, sin embargo, carece de estudios que identifiquen áreas vulnerables o zonas de alto riesgo en la comunidad.

Suspenden clases

El pánico en Santa Pancha también provocó que este jueves los padres de familia con hijos en el núcleo educativo “Arca de Noé”, exigieran a la dirección del centro la suspensión de clases.

Evelin Vega, directora de dicho centro educativo, dijo que el temor de los padres de familia se debe a que detrás de la escuela existen dos tajos abiertos.

Paralizan labores mineras

Las labores cotidianas en la mina Santa Pancha, propiedad de la empresa B2Gold S.A., fueron interrumpidas, desde horas tempranas, después de que al menos 50 personas obstaculizaran el paso peatonal y vehicular a los trabajadores en la entrada principal de dicha compañía.

Los protestantes demandaban a las autoridades de la empresa minera la suspensión del uso de explosivos y la reubicación de los pobladores que habitan en la zona cercana al lugar donde ocurrió el hundimiento de la vivienda, en donde murió soterrada Blanca Aracely Sánchez Valdivia, de 28 años.

En la protesta de ayer, Blanca Rosa García, de 56 años, originaria de Mina El Limón, afirmó que aunque no vive en Santa Pancha, tiene hijos y nietos en dicha comunidad, y por eso llegó a respaldarlos.

Mientras se desarrollaba esta protesta, el señor Modesto Sánchez Amador, de 78 años, progenitor de Blanca Aracely, culminaba el traslado de sus enseres personales hacia la casa de una de sus hijas.

“Estoy consciente de que aquí no puedo seguir viviendo, estoy expuesto a que me ocurra lo mismo que a mi hija, y tengo que buscar refugio para mi esposa y para el resto de mi familia”, dijo Sánchez, tras destacar que, por el  hundimiento, no solo perdió a su hija y a su nieto, sino también la inversión efectuada en la vivienda por su yerno, Francisco Manuel Aguilar, de 30 años.

Hasta el momento, solo cinco familias que representan a 30 personas, han sido evacuadas por las autoridades de Defensa Civil.

Gustavo Ramos, jefe de Defensa Civil en León, reiteró una vez más que es necesario que la empresa minera, la población y las instituciones del Estado elaboren un plan de reubicación de las familias asentadas sobre las galerías subterráneas, y que el riesgo en el que viven es permanente.

Por su parte, Humberto Rivas Canales, secretario del sindicato “Pedro Roque”, afirmó que este miércoles en horas de la madrugada se presentaron pequeños derrumbes en el área 211, en el interior de los túneles de Santa Pancha, que ponen en riesgo la vida de los trabajadores, tomando en cuenta que en cada turno laboran alrededor de 70 personas en el área subterránea.