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Lesiones psicológicas leves y graves, discriminación, represalia, acoso laboral, abuso de funciones y violación a derechos constitucionales, son los cargos que dos periodistas que laboran en la Dirección de Relaciones Públicas de la Universidad Nacional Agraria, UNA, imputan al rector de esa alma mater, Telémaco Talavera Siles.

La acusación presentada por las periodistas María Lidia Bermúdez Ordóñez y Jennifer Centeno Padilla, también va enderezada contra Margarita Carballo Madrigal, Liseth Moncada, Victoria Borgen Medina y María Suárez Obando.

El Nuevo Diario se comunicó vía telefónica con el rector de la UNA, quien dijo desconocer la acusación presentada en su contra y contra las otras cuatro funcionarias, agregando que él se encuentra en un evento de universidades de Latinoamérica en Brasil.

Álvaro Leiva, Secretario General de la Federación de Trabajadores del Estado, afirmó que Bermúdez y Centeno cuentan con abundantes pruebas documentales que confirman lo consignado en la acusación.

Entre las pruebas con que cuentan las denunciantes, están los dictámenes emitidos por los forenses del Instituto de Medicina Legal, IML, donde se certifica que ambas profesionales de la comunicación han sufrido lesiones psicológicas como consecuencia de los otros ilícitos de que han sido víctimas, refirió Leiva.

De acuerdo con la acusación radicada en el Juzgado Primero Distrito de Género, las periodistas aseguran haber sido injuriadas y calumniadas a través de un correo electrónico que circuló por las distintas direcciones de esa casa de estudios, el pasado mes de septiembre, porque en el mismo se le acusó por la sustracción de documentos.

Las dejaron sin funciones

“Lo que nosotros pedimos es que se haga justicia en este caso… No tener funciones desde hace dos años es algo humillante”, manifestó María Lidia Bermúdez, visiblemente afectada por la situación que enfrenta junto a su compañera de trabajo.

María Lidia Bermúdez, con 13 años de experiencia como relacionista pública de la UNA, señaló que desde hace dos años, de manera inesperada y sin causa justificada le fueron quitadas sus funciones.

Por su parte, Jennifer Padilla Centeno aseguró también ella ha sido víctima de discriminación, y que se siente “atropellada como persona” por las autoridades superiores de la UNA, quienes al igual que Bermúdez la dejaron sin funciones hace dos años, después de laborar ocho años para esa casa de estudio.