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La prisionera Jessenia del Socorro Ramírez Leiva, de 31 años, originaria del Puerto de Corinto, perdió a su hijo de cuatro meses de gestación tras abortar a las cinco de la mañana del domingo último en la Sala de Ginecología del Hospital Materno Infantil “Mauricio Abdalah”, de Chinandega.

Dos horas después del aborto, autoridades del referido centro asistencial afirmaron que tenían que hacer varias cirugías, por lo que no había camas disponibles, y Ramírez Leiva fue remitida a las celdas de la Policía de Chinandega, donde según familiares su vida corre peligro, porque además padece de la tiroides.

La abogada Alicia Rocha López informó a través de un escrito, que desde el primero de noviembre, cuando Rosario Montealegre Valle, juez Segundo de Audiencia de Chinandega, realizó la audiencia preliminar contra Jessenia del Socorro, detenida por tráfico de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas, dio a conocer que presentaba amenaza de aborto.

“Por eso solicité la valoración médica legal, y que mi representada fuera atendida en el Materno Infantil. Sin embargo, la juez solo giró oficio al médico forense Róger Pereira Umaña, quien la examinó y fue preciso en su diagnóstico sobre el riesgo materno bajo condiciones carcelarias”, indicó la jurista.

Añadió que Montealegre se negó, el 7 de noviembre, a que la corinteña fuera atendida por el ginecólogo Walter Esquivel, quien emitió varios exámenes y ultrasonidos.

Procurador de DDHH tuvo que intervenir

La abogada dijo que el subcomisionado Julio Martínez, de Auxilio Judicial, se negó a hacer efectiva la orden judicial para el traslado de Ramírez Leiva al hospital, por lo que intervino Francisco Samayoa, Procurador Departamental de los Derechos Humanos, pero ya era tarde y perdió a su hijo.

Rocha López solicitó la mañana del lunes el cambio de medida cautelar de prisión preventiva por arresto domiciliar, debido al alto riesgo de que la detenida pierda la vida, pero la jueza Montealegre Valle no se ha pronunciado.

Intentamos conocer la versión de la jueza, pero se encontraba en una audiencia, y conocimos que recibió un informe de la Policía con la epicrisis de la corinteña.

Madre de dos hijas

La abogada Ana Piedad Herrera afirmó que la prisionera sufre muchos dolores, duerme en el suelo, por lo que no puede estar en esas condiciones debido a que está recién operada, y es necesario que la jueza cambie la medida cautelar.

Afirmó que Jessenia es madre de dos niñas, y la familia de Ramírez Leiva se encuentra consternada, por lo que a su criterio la jueza debe valorar como principal precepto de la Constitución Política de Nicaragua, la preservación de la vida.

Sara Eliet Quintero Leiva, entre sollozos, afirmó que su prima es inocente, y desde que fue capturada informaron a las autoridades que el embarazo era riesgoso, por lo que solicitó libertad condicional.