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Un grupo de jóvenes y otros pobladores, destruyeron y luego quemaron las instalaciones de la Policía en el municipio de La Paz Centro, en protesta por el asesinato del adolescente Luis Ángel Vargas Salgado, la mañana del pasado domingo, a manos de un oficial de la Policía de ese municipio.

La asonada comenzó cerca de las 1:40 p.m., poco después que el cortejo fúnebre llegó hasta el templo católico del municipio donde se realizaría la misa en memoria del jovencito, quien murió por un disparo propinado por un miembro de la Policía Nacional.

La marcha dolorosa, que salió de la casa paterna ubicada en el barrio “Raúl Cabezas”, era encabezada por un grupo de niños y adolescentes, que con banderas de Nicaragua y pancartas en sus manos, pedían a las autoridades policiales el esclarecimiento del crimen, la aplicación de la ley para los responsables del hecho, y respeto a la vida de niños y adolescentes.

Todo transcurría con relativa tranquilidad. En horas de la mañana el cuerpo de Luis Ángel fue llevado desde la casa de su madre en el barrio El Granero, hasta la casa de su papá, donde lo velarían varias horas.

Las primeras piedras
La marcha fúnebre salió a la 1:00 p.m. y se desarrolló con normalidad hasta que estuvo frente al parque, a un costado de la delegación policial resguardada sólo por unos cuantos agentes que presenciaban el entierro. De pronto, un grupo de jóvenes corrió hasta las instalaciones de la Policía y comenzó a forcejear con los agentes, mientras otro grupo de personas lanzaba piedras contra el edificio.

Los agentes lograron cerrar las puertas de la delegación policial y al parecer salir por las casas vecinas, lo que fue aprovechado por los manifestantes que arrancaron puertas, ventanales, despegaron un portón metálico y comenzaron a sacar motocicletas, escritorios computadores y máquinas de escribir que luego quemaron en la calle.

Los jóvenes, alentados por un grupo de personas que pedía venganza, sacaban escritorios y lanzaban los expedientes policiales por los aires, mientras rompían uniformes policiales y saqueaban la delegación. La acción depredadora fue aprovechada por quienes en medio de la confusión, se llevaron bicicletas que estaban dentro de la Policía y hasta literas que cargaban corriendo por las calles del pueblo.

Algunos de los jóvenes que participaron en los actos de destrucción y quema, habían tomado licor.

Gota que derramó el vaso de una Policía corrupta
Vecinos que presenciaron los actos vandálicos, condenaron el crimen del adolescente, pero a la vez aseguraban que la muerte de Luis Ángel fue sólo la gota que derramó el vaso frente a una serie de irregularidades que los miembros de la Policía venían cometiendo con la población.

Un señor que no quiso dar su nombre, aseguró que eran inaguantables los actos de corrupción y abusos de autoridad de los agentes. “Esto fue la gota derramó el vaso”, aseguró el poblador, quien también condenó la acción destructiva contra la autoridad.

Eddy Nicaragua confirmó a EL NUEVO DIARIO que las irregularidades que los miembros de la Policía cometían contra la población eran demasiadas. Aseguró que un sujeto había golpeado a su hijo de 13 años, el tipo fue detenido y luego salió de la Policía gritando que había pagado para lograr su libertad.

Griselda López, otra vecina de La Paz Centro, corroboró los actos de corrupción de los agentes. “Este pueblo no va a estar tranquilo hasta que no cambien a todos los miembros de la Policía, incluso a sus jefes”, había declarado López, poco antes de la destrucción del edificio policial.

Destrucción interminable
Adultos, chavalos, tomadores consuetudinarios y hasta mujeres participaron en la acción destructiva que aún en horas de la tarde de ayer no cesaba, pues algunas personas con macanas y pedazos de tubo, rompían las losetas de concreto con que estaba construida la unidad para sacar trozos de hierro mientras aún salía humo de las brasas en que quedaron convertidos escritorios, bancas y objetos que la Policía tenían guardados, tras ser recuperados en actividades delictivas.

Hubo violación a los derechos humanos
Álvaro Osorio Ocampo, Delegado Departamental de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, aseguró que los tres policías que segaron la vida al joven de 15 años actuaron de manera irresponsable y en contra de los derechos humanos.

“Es evidente que hubo violación a los derechos humanos en el caso del joven de 15 años, es por ello que estamos investigando cómo ocurrieron los hechos para posteriormente pronunciarnos”, añadió.

Asimismo, enfatizó que el 60 por ciento de las denuncias recibidas en el presente año en la delegación de derechos humanos en León, han sido contra la Policía.