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Por fin todo acabó. Los momentos de expectación y angustia quedaron atrás. Este 15 de septiembre el país amaneció lleno de júbilo y radiante de orgullo patrio, porque uno de sus hijos, Román “Chocolatito” González, se empapó de gloria al conquistar otro Campeonato del Mundo en la violenta disciplina del boxeo profesional, al vencer abrumadoramente por nocaut técnico en el cuarto asalto, al ahora ex monarca de las 105 libras de la AMB, Yutaka Niida, en Japón.

Desde tempranas horas de la madrugada muchos nicaragüenses encendieron sus televisores en espera de la pelea, incluso algunos ni durmieron y otros quedaron “noqueados”, en espera del encuentro. Algo similar ocurrió en La Esperanza, barrio ubicado detrás de la empresa “Julio Martínez” y de donde es oriundo el “Chocolatito”.

Bulliciosa celebración
A eso de las nueve de la mañana, los vecinos de este populoso sector, reunidos en diferentes esquinas, todavía comentaban la pelea y la forma inobjetable de la victoria del nicaragüense, la cual celebraron con música y una sonora detonación de cohetes y morteros.

Encontramos a doña Lilliam Luna, mamá del púgil nicaragüense, en el porche de su humilde casa, y lo primero que expresó fue que antes y durante la pelea se debatía entre la seguridad y confianza que tenía en su hijo y los accesos de nervios, que a como es natural, invadían su cuerpo de madre y al mismo tiempo como aficionada de su vástago.

“Quiero decir, efectivamente, que sí viví momentos de tensión y nerviosismo antes de la pelea, pero ya una vez que lo miré (a Román) desenvolverse frente al japonés, la confianza y seguridad volvieron a mí y supe que mi hijo iba a ganar esa pelea”, señaló
Conoce a su chavalo
Doña Lilliam dijo que nunca se dejó llevar por lo rumores de que podía perder por no dar el peso, “yo conozco a mi chavalo, sé que es disciplinado y se entrega duro al entrenamiento”, aunque se preocupó cuando vio las fotos del pesaje. “Lo vi un poco flaco y demacrado”, pero cuando llegó al ring su preocupación desapareció al verlo más “rellenito”.

Expresó que en una llamada que le hiciera desde Japón después del pesaje, le pidió que no se preocupara, que ya estaba comiendo, que estaba descansando, que tuviera confianza en Dios y en él, asegurándole que traería el campeonato a Nicaragua.

“Y él me lo cumplió no sólo a mí, sino a todo este pueblo que se desveló en espera de la tan ansiada victoria, la que conquistó producto de su preparación y su deseo de dar otro motivo de fiesta más para la patria, este 15 de Septiembre”, enfatizó.

Martha Anduray, madre de Lipsie González, la hija del nuevo campeón, dijo que a pesar de que la presión de tanta propaganda y la pelea misma generaba un clima de nerviosismo, siempre se sintió segura de un triunfo de Román, puesto que como boxeador es una persona que se exige mucho, “siempre ha tenido dedicación y disciplina, además hace caso a sus entrenadores”.

Su hijita rezando
Lo más preocupante para Anduray como madre, era ver a su hija cómo se ponía a rezar para que papá ganara, “y lo más tenso fue la madrugada de la pelea, ya que ella se levantaba a cada rato a preguntarme si ya era hora de la pelea de su papá; eso ocurrió unas tres o cuatro veces antes de levantarnos a eso de las tres para encender el televisor”.

Una vez que Román ganó –prosiguió-- Lipsie salió a las calles pegando gritos de alegría, porque Dios le había permitido alcanzar la victoria a su papá. “Eso sí, antes de salir a festejar dio las gracias al Señor por cumplirle sus deseos”.

Los vecinos
Don Gerónimo Bermúdez, vecino del nuevo campeón, manifestó que en un principio sintió temor por lo que se decía aquí en torno al bajón de sus capacidades, producto del esfuerzo que hizo para dar el peso, pero cuando ya lo vio subir al ring, se acordó del muchacho de contextura fuerte con el que salía a correr, y las preocupaciones se le empezaron a disipar, sobre todo después del primer round mostrado por Román.

En cuanto a la pelea, reconoció que en un principio él y un grupo de vecinos que llegaron a la casa de doña Lilliam para acompañarla a ver el encuentro por televisión, se sentían bastante tensos por las condiciones en que el “Chocolatito” se presentaría. Sin embargo, ya en el ring demostró el porqué de la confianza que le tenían y terminó apabullando al japonés ante el asombro de la concurrencia.

La joven Nubia Hernández nunca dudó de la clase de peleador que es Román González, y la fortaleza sumada a la agilidad que tiene para esquivar golpes, quedó más que demostrada en esta pelea. Nunca creyó que tuviera problemas con el peso, mucho menos que fuera a perder la pelea en la báscula. “Siempre lo hemos conocido, además de ser buena persona como vecino, es un atleta dedicado a su trabajo y por eso siempre tendrá nuestro apoyo gane o pierda”.

“Es el mejor”, dice otro
En términos más optimistas se refirió Juan García Mendoza, quien aseguró que “Chocolatito” es lo mejor que Nicaragua tiene en boxeo; su preparación fue excelente y por eso se dio ese resultado contundente, “por eso el barrio La Esperanza, el lugar de donde el surgió, se siente orgulloso de tener un Campeón del Mundo y al mejor pugilista del país”.

Otro que nunca dudó de la capacidad del ahora titular de las 105 libras en la AMB fue Cristian Chávez, quien al igual que la gran mayoría de vecinos se despertó a las tres de la madrugada para, de acuerdo con sus expectativas, ver coronarse a otro nica como campeón del mundo.

“Lo miré en excelentes condiciones físicas, por más optimista que me sintiera, jamás hubiera pensado en un triunfo en cuatro rounds, lo que echó abajo todo aquello de que estaba flaco, demacrado y deshidratado”, sostuvo, agregando que también se vio Román, que desde un inicio impuso su casta, haciendo que el japonés, tras el campanazo del primer round, siempre fuera para atrás tratando de esquivar los golpes del nuevo campeón, mientras éste, evadía con gran agilidad los suyos.

El nuevo Campeón del Mundo en las 105 libras de la AMB, Román “Chocolatito” González, está programado para llegar hoy miércoles a la seis de la tarde, por lo que amigos y vecinos del púgil aseguran tener una serie de actividades para seguir la celebración, entre la que está la inauguración de un parque deportivo en el barrio La Esperanza el próximo viernes 19 de septiembre.