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La voracidad del comercio en el Mercado Oriental no solo ha provocado el desorden dentro de sus instalaciones sino que ha acaparado de forma vertiginosa sectores aledaños como Ciudad Jardín, un reparto que ya hace más de dos décadas dejó de ser una comunidad tranquila y que ahora se ha convertido en el corazón del centro comercial más grande de Centroamérica.

Félix Centeno, un hombre de temple parsimonioso y que presume con orgullo que en los próximos días cumplirá 100 años de vida, es uno de los pocos fundadores de Ciudad Jardín que todavía viven en la zona.

En un intento por recordar cómo era Ciudad Jardín cuando llegó por primera vez, Centeno perdió la mirada en el horizonte con la impresión de que estuviese viajando al pasado en un instante, cuyo lapsus fue interrumpido por el frenético ruido del tráfico que lo regresó de un solo golpe al presente.

Calles saturadas por el comercio

Ese presente es una dura realidad para el longevo que ve pasar sus días en medio de un agitado tráfico imparable frente a su casa, rodeada de grandes establecimientos comerciales que han opacado la vistosidad de su vivienda, un incesante murmullo de vendedores ambulantes y una multitud de desconocidos que van y vienen desde que sale hasta que se oculta el sol.

El poblador cuenta que inicialmente algunos de sus vecinos comenzaron a alquilar pequeños módulos de sus viviendas pero que finalmente las vendieron por completo a raíz de la acelerada prosperidad comercial que inició en los años 90.

“La gente que ha quedado está buscando cómo irse. El Mercado Oriental ha absorbido toda la parte habitable. Esto era un lugar apacible, bien tranquilo pero ahora se ha vuelto totalmente incómodo para vivir. Desapareció toda la idiosincrasia de la ciudadanía. Se perdió”, lamenta Centeno.

“Ni la sombra de antes”

Gladys Penzket es otra de las antiguas pobladoras de Ciudad Jardín. Hace 40 años llegó a ese lugar y aunque en su vivienda no ha habido mayores cambios, su calle -que es la principal- asegura que no es ni la sombra de lo que un día fue. Hasta las aceras han sido tomadas por los vendedores informales.

“Ni para ver cómo era antes. Está súper cambiado. Hay más tráfico, más comercio, más todo. Vivimos en medio del bullicio y a cada poblador le ha tocado hacerse su propia seguridad. Por ejemplo, en esta casa hemos puesto serpentinas y no salimos a la calle”, comentó.

La calle principal de Ciudad Jardín es la que alberga los más grandes establecimientos comerciales y sucursales mercantiles. Apenas sobreviven unas 10 casas habitadas por pobladores.

Al lado izquierdo de esa calle también hay decenas de negocios instalados que han dejado atrás el parque de la comunidad. En este no existe ni una sola banca y tampoco ni un solo juego para niños.

Parque en total abandono

El poblador Mauricio Martínez recuerda que hace dos años la alcaldía anunció un proyecto de rehabilitación en el lugar pero que la sombra del comercio no dio pie para que este fuera ejecutado.

Martínez comenta que la iniciativa de la comuna surgió tras el conflicto que inició Alfredo Osorio Peters, de la empresa que construyó Ciudad Jardín, quien se tomó el área en el 2009.

“El argumento fue que estaba abandonado y que debido al abandono, el Distrito Nacional (antigua administración de la Alcaldía de Managua) decidió regresárselo en 1979 porque él había donado el terreno”, detalló.

Esto provocó la protesta de un grupo de pobladores, que rechazó la pretensión de privatizar el lugar e iniciaron una campaña para restituírselo a la comunidad. Sin embargo, el sitio continúa abandonado y es una zona montosa a la que esporádicamente llegan algunos adolescentes de otros barrios a jugar en las estructuras que quedan de una cancha.

Mercaderes se apoderaron del templo

La ampliación del comercio en esa zona no solo ha acabado con la tranquilidad de las calles de Ciudad Jardín y su parque, también se ha “tragado” la parroquia de la comunidad.

La pobladora Herminia López asegura que aunque antes asistía todos los domingos a la parroquia Asunción ahora sería incapaz de llegar porque está acechada por la delincuencia del aledaño Mercado Oriental.

“La iglesia ya se la tragó el Mercado Oriental y ya la gente no llega ahí. Ya no existen mis vecinos. Lo que habita en Ciudad Jardín es como un 15% de las personas que llegamos”, expresó.

Alta peligrosidad por el tráfico

Los pobladores de ese vecindario también lamentan que esta zona no sea un lugar donde puedan salir a caminar o correr por las calles. Además del concurrido tráfico vehicular por ese sector también circulan seis rutas de transporte colectivo: 168, 102, 262, 167 y 159.

Los fundadores consultados también señalan que no solo el pesado tráfico representa un peligro en la zona sino que añaden que la delincuencia del Mercado Oriental se ha trasladado a Ciudad Jardín.

“A cada rato vemos pasar a los delincuentes corriendo cuando asaltan a alguien dentro del mercado”, explicó.

Satisfechos con el comercio

Maribel Martínez es una de las pocas fundadoras de esa comunidad que le ha tomado gusto a la imperante actividad comercial en Ciudad Jardín.

Martínez dirige el jardín infantil Pinocho, en el cual atiende a unos 150 niños de la zona y en su mayoría hijos de comerciantes.

“La gente ha vendido y caro para que los ocupen para negocios. A pesar que ya no es una comunidad tranquila todo está cerca, todo lo que quiero comprar está a mi alcance. No gastamos en combustible. Ahora hasta ya me hace falta el bullicio porque me gusta estar viendo todo el movimiento”, comentó entre risas.

A pesar de que Martínez admite que ya le ganó la costumbre y se ha adaptado a estar en medio de la efervescencia mercantil que reina en Ciudad Jardín, ella al igual que los pocos pobladores que quedan en ese barrio añoran lo que un día fue un remanso de paz y que ahora es un territorio en manos del comercio.

Pobladores aún respiran

1,350 pobladores propiamente dichos

500 establecimientos comerciales

270 viviendas

30 manzanas de extensión

3 jardines infantiles

1 colegio público

Comercio arrasó con viviendas

De las 30 manzanas de extensión aproximadamente que conforman Ciudad Jardín, las cuales están clasificadas con las letras del abecedario, tan solo nueve de ellas están habitadas y el resto están ocupadas por el comercio.

A-B: calle principal de Ciudad Jardín donde prevalece la venta de electrodomésticos.

C-D-E: Calle de tiendas árabes. Se ubica un hotel y una agencia de envíos a otros países.

G-H: bodegas comerciales.

J, K, L, M, N, O, P, Q, R: zonas habitadas por los pobladores.

U-Z: calle “Jardín del calzado”

Ciudad Jardín cuenta con una variedad de establecimientos comerciales que ofrecen servicios y productos. Entre ellos:

Sucursales bancarias, Clínicas privadas, Centros oftalmológicos, Sucursales telefónicas, Venta de accesorios para celulares, Restaurantes de comidas rápidas, Puestos de comida popular,

Tiendas de ropa, Tiendas de calzado, Oficinas públicas, Casino, Jugueterías, Ferreterías.

"Solamente como unos cuatro vecinos nos quedan de los que estaban cuando venimos hace 40 años".

Cladys Penzket

Pobladora

"Esto ya dejó de ser una ciudad jardín para habitar. Ahora es un lugar de comercio y ladrones que ya no es habitable".

Félix Centeno

Poblador fundador

Medio siglo en el recuerdo

Ciudad Jardín fue una urbanización construida a finales de la década de los 50 y a inicios de los 60.