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Con la misma decisión e ímpetu con que comenzó a trabajar de cero por Nicaragua hace 57 años, cuando las mujeres eran relegadas, y más al tratarse de una religiosa, Sor Emilia Rachéela pidió al presidente Daniel Ortega Saavedra que mande a su casa a Unión Fenosa, porque ya no se aguanta.

En los 57 años de peregrinar a favor de los más pobres, Sor Emilia no ha perdido oportunidades para pedir ayuda para sus obras sociales, y tampoco perdió la oportunidad de pedirle a Ortega que mande a Fenosa a su casa, porque no tienen consideración y mantienen bajo la amenaza de corte de luz a la población con facturas que marcan un consumo arbitrario.

“Es una vida siempre amenazada, si paga, está en reclamo, tenemos que inventar industrias Mis Chiquititas y otras, sólo para pagar luz, y me duele el alma porque la escuela es de escasos recursos, y aunque se apague un aparato y otro, los recibos siempre llegan igual, por eso le pedí al Presidente que Fenosa vaya a mandar a su casa”, expresó. La inusual petición surgió el pasado sábado, cuando el presidente Daniel Ortega entregó a la religiosa de origen italiano, y quien llegó a Nicaragua hace más de 50 años, la Orden “Rubén Darío” en reconocimiento al trabajo realizado en el país durante toda su vida religiosa.


La obligaron a sacar cédula
Ninguno de los anteriores gobiernos hizo un reconocimiento de esa naturaleza a Sor Emilia, por el contrario, en 2004, el entonces presidente Enrique Bolaños, la obligó a sacar cédula de residencia para poder trabajar.

“Ni en el tiempo de los sandinistas (años 80) me obligaron, y cuando me llamaron les dije que cómo tenían el valor de cobrarme cuando trabajo y doy la vida por Nicaragua”, expresó.

Confiesa que no esperó que el presidente Ortega le hiciera un reconocimiento, pero “me lo hizo y aquí está y me gusta, porque he trabajado por Nicaragua, porque la quiero desde el primer día”. La expresión de sus hermosos ojos verdes y su enorme sonrisa, son una muestra de lo feliz que siempre se siente. Aunque no puede caminar y su columna resiente las operaciones a que ha sido sometida, le da gracias a Dios, porque tiene la cabeza buena, para dar clases y consejos.

Durante la condecoración, aprovechó para pedirle al Presidente que le entregue una pensión, porque ahora no puede trabajar como antes, aunque siempre da clases de catequesis y canto a las niñas de la Escuela “María Mazzarello”, fundada por ella en el barrio Altagracia cuando era como un potrero.

Refiere que el Presidente le prometió que le dará una pensión, cosa que le negó su propio país, Italia, bajo el argumento de que nunca trabajó para su país.

“Pero les he dicho que he puesto el nombre del país en alto. “Arriba, Italia”, expresó.

“Todo ha sido para mi gran casa en Nicaragua, siempre la he querido, en cada trabajo, con los muchachos, con la gente. A los nicaragüenses les digo que hice el bien y por eso le dije al Presidente que me dé esa pensión ahora que no puedo trabajar como antes, y a Italia le digo que siempre he dado buena impresión.


57 años de estar aquí
“A Nicaragua la quiero mucho, si los nicas quisieran a Nicaragua como Sor Emilia la quiere, sería otra cosa, y también les digo que el que no conoce a Sor Emilia no es nica, porque tengo 57 años de estar aquí y 60 de haber dejado la Patria con mi papá llorando como un niño cuando partí”. Aprovechamos para preguntarle a Sor Emilia su opinión en torno a la participación del cardenal Miguel Obando en la Comisión de Reconciliación y Paz, qué consejos les da a los políticos y cómo ve a la sociedad y en especial a la familia y a los jóvenes, con quienes ha trabajado toda su vida.


Sobre cardenal Obando
¿Cómo ve la participación del cardenal Obando en la Comisión de Reconciliación y Paz?
Me di cuenta por las noticias y lo llamé y le dije que había muchas críticas hacia él por eso, él me visita de vez en cuando. Él me contó: tuve que ponerme de acuerdo con el Presidente para que no hubiera servicio militar y no se repitiera la historia de muchas cosas malas. Le dije: lo critican, y yo lo defiendo diciéndoles que si a usted se le presenta el diablo lo tiene que recibir también, no puede decir no.

El otro supongo yo, se queda cerca de él respaldado, diciendo me van a creer lo que digo, pero por ejemplo, el discurso del día que me dieron la condecoración, mamita, lo admiré, porque lo dijo sin papel en las manos, recordó hasta a los obispos de Matagalpa.


Pero, usted ¿cómo ve lo del Cardenal?
Para mí lo del Cardenal es óptimo. Él lo tiene que apoyar porque es una promesa y hay que cumplir.

Es una promesa del Cardenal de estar con él (Presidente). Si dejas las cosas malas que sucedieron en el pasado, te apoyo, te ayudo; siempre está junto a él para que la gente crea que es una persona buena.

En verdad, con lo que miré, en las condecoraciones, encuentro que no tiene mala voluntad, premió a los maestros, a los mejores alumnos de los departamentos, les dio computadoras portátiles. A los artistas su medalla. A mí también me dio la medalla.


Los políticos ante San Pedro
¿Qué aconsejaría a los políticos?
Que dejen de pelear y trabajen por los más pobres, si sólo discuten no hacen nada.

La política y otra cosa más que hay por ahí, no sirven. Ellos son responsables de la paz de la nación, depende de ellos ser buenos, comprensivos, sobre todo con los pobres.

Hay que tener sentimiento de Dios, ser cristiano, pero aquí, si sube uno, quitan a los trabajadores del otro partido; sube otro, meten a los de su partido.

Hay que ayudar a los pobres lo más que se pueda, si no, mi hijito, cuando llegues a la puerta de San Pedro, antes de entrar va a preguntar cómo viviste en la Tierra, si hiciste el bien a los pobres, te va a decir: sí, pase; si contestas no, va a decir: para afuera, no puede entrar. Y ahí lo que es, es, no puedes engañar a nadie como aquí.


¿Siente que el nicaragüense ha cambiado?
La gente era muy buena. Ha cambiado. Ahora, pleito para acá, para allá. Han cambiado mucho, se malmatan en las pandillas. Sólo buscan el bien de su bolsa, casi no piensan en los demás, como antes. Hay menos solidaridad. Antes iba a la calle a pedir, de tienda en tienda, mensual me daban 20, 30 córdobas para las obras, pero si la gente no ayuda no se hace nada.