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A 72 horas de que policías mataran al adolescente Luis Ángel Vargas Salgado, en La Paz Centro, lo que desencadenó violentos disturbios en esa ciudad, en Managua ocurrió un confuso incidente donde fue baleado mortalmente Roberto Clemente Robleto, de 15 años.

Por este homicidio, los familiares, vecinos y amigos de la víctima culpan a un agente policial de la Estación Cinco, ubicada en la Colonia Centroamérica, sin embargo la jefa de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, defendió el actuar de los policías y culpó por el crimen a pandillas rivales que protagonizaron un pleito callejero.

La jefa policial dijo que lo sucedido en Managua hace dos noches es totalmente distinto a lo acontecido en La Paz Centro, calificando de “correcta” la actuación policial.

Para las autoridades policiales, las circunstancias en las que perdió la vida Robleto están relacionadas a hechos “delincuenciales” protagonizados por grupos rivales.


La reacción fue violenta
La muerte de Robleto también causó que enardecidos vecinos del barrio “Carlos Fonseca” quemaran una patrulla y una motocicleta de la Policía y retuvieran por algunos minutos a los uniformados.

Al referirse a estos hechos de violencia, Granera aseguró que Roberto Clemente Robleto fue baleado por un civil y no por los agentes policiales, como aseguran los parientes y vecinos de la víctima.

“Tenemos identificado a quien hizo los disparos y a quienes quemaron la patrulla de la Policía”, afirmó Granera, sin especificar si están o no detenidos.


Amenazan con más protestas
El crimen de Roberto Clemente Robleto podría producir mayores disturbios si para hoy, en horas de la mañana, las máximas autoridades de la Policía no garantizan que se hará justicia, porque familiares y vecinos amenazan con llevar el féretro hasta la Estación Cinco de Policía.

El menor, que expiró a eso de las once y media de la noche del lunes 15 de septiembre, en el Hospital “Roberto Calderón”, recibió un impacto de bala de pistola calibre nueve milímetros, con orificio de entrada en el abdomen y salida en la cadera izquierda.

Durante el recorrido, la bala le destrozó el intestino grueso y le laceró la vena femoral, provocándole una hemorragia que fue imposible contener.

Familiares y vecinos de la víctima afirman que el adolescente no participaba de la batalla callejera que sostenían jóvenes del barrio “Carlos Fonseca” y de la llamada “Calle Roja” del Reparto Colombia.

Al momento de ser ultimado, Robleto regresaba de visitar a su novia, quien el domingo cumplió 15 años, según revelaron amigos de la víctima.


¿Recogieron casquillos?
Gladys Muñoz Benavides dijo que su pariente regresaba a su casa en compañía de otro niño, pero que al desembocar en un callejón del barrio, uno de los policías bajó de la patrulla y sin mediar palabras hizo al menos tres detonaciones, y uno de los proyectiles lo hirió mortalmente.

La testigo señaló que el policía que le disparó a su cuñado les dijo que no había nada que investigar, porque un tío del joven había recogido los casquillos de bala. “Ya llamé a la Estación Cinco y no se puede hacer nada, porque ya recogieron los casquillos de bala”, aseguró Muñoz que le dijo el policía acusado de matar al quinceañero.

Los familiares de Roberto Clemente Robleto también acusaron a las autoridades policiales de haber tratado de obstaculizar la llegada de los periodistas a la escena del crimen.

“A los periodistas que llegaban en busca de la noticia les decían que no había nada, que era una falsa alarma, por eso es que nosotros (los familiares) tuvimos que ir en un taxi a canales de televisión a avisarles”, aseguró Gladis Muñoz.

Eveling Elena Mercado, prima del joven asesinado, relató que el policía que le disparó a su pariente, asumiendo una actitud insolente, les gritó: “Cállense, no está muerto, él sólo va herido”.