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La publicidad del alcohol dirigida especialmente a las mujeres ha logrado calar en las mentes jóvenes, al punto que a diario aumenta el número de “tomadoras sociales”, indicó la siquiatra Gioconda Cajina. “En nuestro país se está convirtiendo una costumbre que el hombre y la mujer se pongan de igual a igual en una mesa de tragos”, lamentó la especialista.

“La vida social que nos ofrecen a las mujeres está rodeada de licores, incluso hay tragos con enfoque de género”, dijo Cajina.

Sin embargo, señaló que el consumo de licor tiene distintas características en ambos sexos. “Está comprobado que el hombre aguanta más que la mujer. Esto se debe a las hormonas, y porque nuestra contextura, más grasosa, hace que con menos cantidad presentemos mayor dosis de intoxicación”, explicó la doctora.

Indicó que el ambiente más alto de alcoholismo en las mujeres está en la universidad. Afirmó que las fiestas en los recintos se han convertido en sinónimo de alcohol, por eso es necesario que las instituciones educativas realicen investigaciones con mayor profundidad.


Cifras han aumentado
Además, dijo que el consumo de licor ha aumentado a más de doce millones de litros al año, y según datos del Ministerio de Salud, en 1997 fallecieron 61 mujeres por cirrosis, y otras 20 por enfermedades del hígado a causa de la ingesta alcohólica, de las cuales 33 eran menores de 50 años.

“En 2000 se reportó la muerte de 275 mujeres producto del alcohol, de éstas, 93 eran menores de 50 años. La siquiatra afirmó que estas cifras están lejos de la realidad, ya que existe un subregistro de más del 50 por ciento, y por eso el Minsa debe realizar estadísticas más exactas.

Cajina relató que a mediados del siglo 19, el índice de alcoholismo femenino era bajo, ya que correspondía a una mujer por cada cinco hombres, pero hoy esa cifra se ha equiparado.


Efectos son catastróficos
Señaló que el consumo de aguardiente o cervezas en la mujer es más catastrófico que en el varón, pues para comenzar, son más señaladas, ya que sólo el macho puede tomar licor. Pero lo peor es que la mujer es el pilar en la familia nicaragüense y eso daña tremendamente a sus hijos.

“La mujer cuida mucho su conducta social, pero cuando está bajo los efectos del alcohol se desinhibe. Se les despierta el impulso sexual. Hay mujeres que me cuentan que tuvieron sexo una noche, salieron embarazadas y no tenían ningún interés por esa persona”, relató Cajina.

La especialista afirmó que también existen riesgos en la salud sexual y reproductiva, ya que el licor y los anticonceptivos están provocando daños en el organismo de la mujer. También hay mujeres que comenzaron a tomar desde los once años en el colegio y no se les formaron los ovarios.

“Hay estudios que están revelando que el alcohol causa esterilidad, si lo mezclan con anticonceptivos provoca cáncer en el útero y las mamas, y hasta se habla de fetos con problemas de alcoholismo”, expresó Cajina.

Otro de los efectos son los fracasos académicos, la pérdida de los trabajos, la desintegración de la familia y la discriminación de la sociedad.

Indicó que para que la mujer inicie su recuperación del alcoholismo, debe aceptar que está enferma física, emocional, mental, social y espiritualmente. Debe alejarse de la sustancia, dejar de consumirla y contar con el apoyo de su familia.

Cajina lamentó que el alcohol está acechando a las familias nicaragüenses, ya que la botella se encuentra en cada pulpería del barrio. La persona enferma debe luchar y mantenerse sin tomar por 24 horas, todos los días de su vida.

“Las personas alcohólicas deben reconocer que son enfermas mentales, ya que todas las adicciones causan depresiones y sólo con apoyo social les devolverán los motivos para vivir”, concluyó la siquiatra.