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América Latina y el Caribe deben hacer énfasis en la protección alimenticia de las madres y de los niños menores de dos años si desea reducir las “persistentemente elevadas tasas de malnutrición” que afectan a los más pobres, alertó el Banco Mundial, BM, en un estudio divulgado ayer en la capital panameña.

La mayoría de los programas y de políticas públicas en la región, en especial los que se aplican durante los cíclicos períodos de crisis económica o por desastres naturales, “pasan por alto las necesidades de las madres y de los niños más pequeños”, lo que puede afectar de forma definitiva el capital humano, resaltó la institución.

“Si el estatus nutricional no es bueno en los primeros 1,000 días de vida, vamos a ver daños irreversibles en las personas, que van a mantener a los madres y los niños en un nivel de desarrollo pobre”, dijo en una entrevista telefónica con Acan-Efe la especialista del Banco Mundial y coautora del estudio, Marie Chantal Messier.

Invertir durante los primeros mil días

El documento, denominado “Cómo proteger la nutrición de las madres y los niños”, explica que “invertir en la nutrición en los primeros 1,000 días de vida tiene sentido económico” para los países, añadió Messier.

“Al parecer, hay una falta de conocimiento de parte de los líderes de opinión y de los políticos” sobre la importancia de la nutrición en los primeros 1,000 días de vida, y, al mismo tiempo, hay una visión equivocada de que al disminuir la pobreza también lo hace la desnutrición, “y eso no es verdad”, señaló la especialista.

El hambre, que afecta al menos a 47 millones de personas en América Latina y el Caribe, y a unos 6 millones en América Central, según datos de la ONU, impacta de manera irreversible el desarrollo intelectual humano, y, por tanto, desacelera el progreso económico.

7.2 millones con retrasos en su crecimiento

Debido a la desnutrición, las personas pierden más del 10% de los ingresos que habrían podido recibir en toda su vida, y muchos países pierden entre el 2 y el 3% del Producto Interno Bruto, PIB, según el Banco Mundial, que calcula en 7.2 millones los niños menores de cinco años con retraso del crecimiento en Latinoamérica.

Messier destacó que “la malnutrición crónica es un problema muy importante”, especialmente en Centroamérica y el Caribe, y el estudio recomienda enfocar más los recursos limitados de los países “en proteger a las madres de los niños menores de dos años”, tanto durante los períodos de crisis como en los de estabilidad.

Para ello, el documento plantea una serie de herramientas para atacar el problema de manera multisectorial, con programas dirigidos a ese segmento de la población que involucre las áreas de salud, educación e infraestructura, para “tener una visión más amplia de cómo combatir” el hambre y sus consecuencias.

La malnutrición no se limita a la calidad y a la cantidad de alimentos consumidos por la población, sino que también está relacionada con el acceso a servicios de agua potable, saneamiento y salud, indica el estudio.

Nicaragua entre los estudiados

El Banco Mundial llegó a esa conclusión tras analizar el cumplimiento de 13 categorías programáticas consideradas válidas para garantizar un buen estatus nutricional en 12 países: Dominica, Granada, Santa Lucía, San Vicente, Haití, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Panamá, Bolivia y Colombia.

Esos países fueron seleccionados por criterios como el índice de pobreza, tasa de malnutrición, propensión a sufrir catástrofes naturales y vulnerabilidad a las crisis, según el informe.

Los investigadores, además, entrevistaron a 130 “personalidades clave” integrantes de los gobiernos, organismos promotores de desarrollo y de la sociedad civil, en un “proceso de consulta muy largo y exhaustivo, pero muy productivo”, dijo Messier.

“Los resultados fueron que casi todos los países no cumplen con las 13 actividades (en su totalidad) para lograr un buen estatus nutricional”, dijo.

Los “más rezagados” son los países del Caribe, quizá porque “son más pequeños y no tienen acceso al desarrollo”, por lo que el Banco Mundial va a continuar con su apoyo, dijo Messier.

Cifras de alarma

Según el informe del Banco Mundial, estas cifras son las que hacen la voz de alarma en América Latina

7.2 millones de niños menores de cinco años sufren retraso de crecimiento en Latinoamérica

1000 días son estratégicos en la alimentación del niño

47 millones de personas en América Latina y el Caribe son afectadas por el hambre