•   Costa Rica  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

SAN JOSÉ. – Miles de católicos de origen nicaragüense, siguiendo una tradición traída con la migración, celebraron este 7 de diciembre, en Costa Rica, la tradicional Gritería, en honor a La Inmaculada Concepción de María, patrona de Nicaragua.

En comunidades populosas como La Carpio, Tibás, Alajuelita, Tejarcillos y Desamparados, los hogares de muchos nicas estaban ayer adornados con altares, esperando a aquellos que llegarían a “gritarle” a la Virgencita.

En el Mercado Borbón, en San José, doña Guadalupe, propietaria de Verdulería Lupe, celebró La Purísima y obsequió a los presentes con golosinas, bananos, caña, chicha y limones dulces.

“Es una tradición que en este local, año con año celebramos a la Inmaculada, y la gente acude a cantar junto con nosotros al mediodía”, dijo doña Lupe.

Embajada también celebró

Como todos los años, la Embajada y el Consulado de Nicaragua también celebraron La Gritería, y desde la mañana de este 7 de diciembre, cientos de compatriotas ya estaban haciendo fila en las afueras de la sede diplomática.

Cuando las puertas de la Embajada se abrieron, a las cuatro de la tarde, al menos 5 mil personas esperaban ingresar hasta el altar para “gritarle” y cantarle a “La Conchita”.

Fue notorio el orden que imperó pese a la enorme cantidad de gente, y aún a las seis de la tarde muchos hacían fila para poder llevarse su saco lleno de golosinas y productos alimenticios que patrocinaron muchas empresas nicaragüenses y costarricenses.

“Esperábamos a unas 4 mil personas, pero creo que esa cantidad se duplicó. De continuar así, en el futuro tendremos que hacer la celebración de La Gritería en un parque. Pero todo ha transcurrido en orden”, dijo el embajador Harold Rivas.

Ingrid Rivera, una matagalpina que emigró hace cinco años y que reside en el barrio Higuitos de Desamparados, acudió con sus dos pequeños hijos a la actividad en la Embajada.

“Es la primera vez que vengo. Me parece muy bueno que se mantenga esta tradición mariana aunque no estemos en Nicaragua. Me han dado de todo y noté mucho orden”, dijo mientras cargaba su saco, de donde sobresalían pitos, bananos y cajetas.