•   Rosita (RAAN) y Matagalpa  |
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Los habitantes de la Región Autónoma Atlántico Norte y de Matagalpa, echaron “la casa por la ventana” el 7 de diciembre, para rendir honores a La Purísima Concepción de María, con altares por todas partes, en los que se escucharon los cantos a la Virgen.

En Rosita, RAAN, doña Tomasa Aguilar Ochoa, quien celebró La Gritería, contó que tiene 53 años de llevar a cabo esta tradición.

“Mi madrecita, Petronila Ochoa, falleció cuando yo tenía 20 años de edad y la herencia que me dejó fue una imagen de la Virgen María, y desde entonces la he celebrado año con año, independientemente de enfermedades y dificultades", comentó emocionada.

Doña Tomasa ya tiene una heredera de su Virgencita. “Ya le dije a mi hija Sonia (García), que ella tiene que hacerse cargo de La Purísima cuando yo ya no esté aquí”.

Sonriendo, Sonia confirmó estar dispuesta a asumir la celebración de La Gritería mientras ella tenga vida.

Civismo y fervor

Brenda Jarquín es otra devota de La Purísima, que todos los años le reza el rosario y le canta a la Virgen María.

“Toda mi familia ha sido mariana y cuando llega diciembre nos desbordamos en La Gritería”, expresó Jarquín.

Por su parte, doña Tomasa Aguilar refiere que los devotos de La Purísima han quedado contentos con la chicha y las cajetas que ella y su familia prepararon con esmero para todos los fieles seguidores de la Virgen María, que se han desbordado para cantar y gritar: “¿Quién causa tanta alegría? ¡La concepción de María!”

Celebración en Matagalpa

Matagalpa, “La Perla del Septentrión”, se desbordó en fervor mariano y centenares de ciudadanos se congregaron en el atrio de la santa iglesia Catedral de San Pedro, para escuchar el grito del obispo Rolando José Álvarez: “Quien causa tanta alegría”, lo que daba inicio a la festividad.

A las seis de la tarde, después del grito del obispo, los morteros, bombas y carga-cerradas comenzaron a sonar por toda la ciudad, la gente corría de un lado a otro buscando los mejores altares y donde repartieran los mejores brindis o “gorras”.

Monseñor Rolando José Álvarez señaló que los nicaragüenses desde que nacen ya vienen con el grito de: “¿Quién causa tanta alegría? ¡La concepción de María!”, y agregó que los nicas quieren a la Virgen María, lo que traen inscrito en un sello indeleble que lo llevan hasta la eternidad, como es el amor a la Virgen.

Los altares estaban por toda la ciudad. De los barrios y comunidades como Jucuapa, Llano grande, Las Tejas, entre otras comunidades, se desplazaban por la ciudad, gritando y cantando a la madre de Dios, a la vez que recibían su paquete, naranjas, caña, gofios, nacatamales, rompopo y chicha.

Andrea Rivas, quien tiene más de 40 años de celebrar La Gritería, aseguró que esta tradición ha pasado de generación en generación, donde toda la familia coopera para hacer las compras y preparar los regalos.

Ejército en celebración

El Ejército de Nicaragua, en la Octava Región Militar, también realizó la celebración de La Purísima, aseguró el teniente coronel Marvin Paniagua, jefe del Batallón Ecológico.