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La llamada Virgen de Cacaulí recibió el pasado 8 de diciembre la visita de unas 6,000 personas, provenientes de todos los departamentos del país y de sitios fronterizos de Honduras. Cientos llegaron desde el viernes para pasar en vigilia, y grupos de mariachis amanecieron el sábado con sus serenatas.

La historia de esta imagen se remonta a 1990, cuando Francisco José Tercero Dávila, conocido como “Panchito”, anunció la presencia de la Virgen de Concepción. Según el vidente, desde enero de 1990, la madre de Dios se le manifiesta en diferentes advocaciones.

“La vi como Concepción de María, con su pelo extendido, sus dos estrellas y sus pies descalzos. Cuando ella se retiró iba diciendo adiós con una de sus manos y sonriendo”, relató, después de atender a decenas de personas que le solicitaron una intermediación divina para sanar de alguna enfermedad o superar algún problema.

“Panchito” recordó que desde que tenía 13 años se le manifiesta la Virgen en un lugar hoy techado con zinc y vigas de metal, donde se celebran misas.

“La vi en los cielos, una mujer grande con sus manos sobre el pecho. Inmediatamente supe que era la Virgen María. Salí corriendo como cuando Juan Diego corría a darle los mensajes al obispo (en las apariciones de Guadalupe en México). A la primera que le dije fue a mi tía Dorita, pero no me creyó”, recordó.

Turismo sacro

Desde hace 13 años, cada 8 del mes y en el lugar de las apariciones, el padre Fruto Valle, de la parroquia de Somoto, celebra las eucaristías con la concurrencia de miles de fieles, los que llevan cientos de botellas llenas de agua para ser bendecidas, y que en sus hogares utilizan como bálsamo para sus males.

El lugar también es colmado de ventas de comida, de relicarios y estatuillas de la Virgen. Pero lo que más se vende son los folletos con los mensajes de la Virgen transcritos por un grupo de marianas de Ocotal, que los venden en cinco córdobas.

El sábado, los buses con destino a Somoto fueron colmados, mientras camionetas de acarreo, taxis y vehículos particulares llevaban o traían a los miles de feligreses hacia el santuario.

Afirman curarse de cáncer

Muchos promesantes son prolijos con sus testimonios sobre los favores recibidos de parte de la Virgen de Cacaulí, principalmente de sanaciones, incluidas las de cáncer.

Por ejemplo, Edwin Zúniga llegó desde Managua y compartió el milagro que recibió su hijo Marcos Antonio, quien sufría de estrabismo en uno de sus ojos y por el cual sería sometido a una cirugía.

Añadió que el médico le dijo que no iba a realizar la operación porque el ojo lo tenía corregido. “Gracias al amor de la Virgen María”, exclamó ante los feligreses.