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Doña Sonia María Vázquez encontró en 1984 un tesoro en los desechos de las plantas del maíz que convierte en arte: muñecas de tusa que con el paso del tiempo perfeccionó y ahora son muy apetecidas por turistas nacionales y extranjeros.

Ella observaba cómo los campesinos quemaban o tiraban la tusa al ambiente para que se pudriera. Aunque es una basura orgánica, ella encontró un hermoso motivo durante la primera Feria del Maíz que se realizó en Totogalpa.

Dijo que el hecho de haber sido maestra de primaria le facilitó la confección de los muñequitos de esos desechos, porque ella enseñaba a los alumnos alguna habilidad en trabajos manuales, aunque utilizando otro tipo de materiales. "Las primeras muñecas eran feas, pero tuvieron en ese momento buena aceptación, principalmente por parte de los centros de cultura de Estelí, que me ayudaron a promocionarlas”, recuerda.

Ideas de los clientes

Ella explicó que el secreto para una mejor utilización de los desechos de las plantas del maíz, es saber escuchar a los clientes "que dan sugerencias, por ejemplo, un ciudadano español, que reside en Estelí, me dijo cómo hacerle las caritas, lo cual puse en práctica", dijo.

Sin dejar de mover sus dedos en la fabricación de nacimientos de tusa, dijo que sus principales clientes son turistas extranjeros. "Vienen de Estados Unidos, Japón; vinieron hoy unos mexicanos a comprarme, y como están (en promoción) en internet, vienen a buscarlas", expresó.

Dice que algunos clientes son antiguos, desde que "las hacía feas", siempre llegan a su casa que está cobijada por un bosque-jardín que ella cuida para lograr un microclima en el patio. Es tan práctica, que en elaborar una muñeca solo le lleva 10 minutos.

“Fila” para encargar un nacimiento

Afirma que durante los 28 años que hace arte con la tusa de maíz, ella no cesa de hacer muñecas porque los pedidos la llevan ajustadita. "Desde septiembre hacia acá (diciembre) me dedico solo a hacer nacimientos, y, sinceramente, no recuerdo la cantidad que he vendido. En un mes hice 28 que se fueron a Panamá", indicó.

Los que están en una vitrina están únicamente para exhibición "porque ya tienen dueño, por encargo", aclaró, después de preguntársele por precio de un conjunto que fijó en un valor de C$160 córdobas. "Si usted quiere uno, encárguelo con mucho tiempo de anticipación", recomendó, porque los pedidos por la bonita artesanía son constantes.

Requiere una heredera del arte

Lo lamentable es que el oficio no se lo va a heredar a nadie, porque, quienes hubieran querido seguirla son sus tres hijas, pero dos trabajan en España y una tercera es maestra en Somoto. Indicó que ha facilitado varias capacitaciones a mujeres de la zona, pero no ha visto a nadie interesada en dedicarse a confeccionarlas.

Parece que todo se deriva de una creatividad muy natural de ella, porque hablando sobre el manejo de la basura, particularmente del plástico que pulula por los ambientes públicos como calles y carreteras, ella le encontró una utilidad a la botella.

Las recoge de tamaño y estilo uniforme, y con ellas ha hecho unos bordillos en su jardín, para detener la tierra donde cultiva flores. "Yo también hago lo siguiente: lo que es hoja que caen de los árboles, la amontono para abono, y todo lo que es plástico o vidrio va al saco que se lleva el camión de la Alcaldía cada martes que pasa", indicó.