Ervin Sánchez
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El litro de leche expendido por la empresa Parmalat Centroamérica, S.A., la más fuerte de Nicaragua, experimentó un incremento de precio de un 11 por ciento que lo llevó a pasar de 12.50 a14 córdobas, explicó el director de Comercialización Alberto Lugo. La bolsa de medio litro pasó de 6.40 a 7.10 córdobas.

El precio del alimento subió de precio desde el 15 de septiembre --lunes pasado--, dijo el funcionario, asegurando que el aumento se debió a que la estructura de costos de operación de la empresa ha aumentado entre un 20 a un 25 por ciento.

Señala el Director de Comercialización, que hace dos meses compraban al productor el litro de leche a seis córdobas y ahora a pagan a siete córdobas con 50, pero además, argumenta que la energía subió en el año casi un 20 a 25 por ciento, aparte de los incrementos en el transporte.

Añadió el funcionario que con sus camiones van a traer la leche a lugares alejados, y que si bien es cierto que el petróleo en el mercado internacional está bajando, en Nicaragua los combustibles más bien han subido, por lo que en su conjunto la empresa ha tenido un aumento en sus costos de un 20 a 25 por ciento y solo hemos subido un promedio ponderado de un 11 por ciento.

Destacó que sólo la leche ha aumentado, y dijo que no tocarán el valor del queso, del yogourt y de la mantequilla, y que esperan terminar 2008 con los precios actuales, pese a que el país está pasando por un proceso inflacionario que podría terminar el año con un indicador de más del por ciento.

Actualmente Parmalat está procesando 125 mil litros de leche diarios y señaló que aunque son el comprador más grande del país, hay un total de seis legales, más una cantidad no determinada de ilegales que se dedican a la producción de queso artesanal para exportar.

En ese sentido, señaló que realmente ahora no se produce el “golpe de leche” en las zonas de acopio industrial, pero adentro de la montaña sí se sigue produciendo, dado que ahí es casi imposible penetrar con los camiones por la falta de caminos, pero además no tienen electricidad y por lo tanto tampoco refrigeración, que es sumamente necesaria para mantener la leche a cuatro grados de temperatura para que no se le afecte la calidad.