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Estamos a pocos días de conmemorar el nacimiento de Jesús. Aproximadamente 33 generaciones hemos habitado esta tierra y tenido la oportunidad de conocer ese precioso mensaje basado en el amor que Jesús enseñó y practicó: “Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros; como yo les he amado...” Juan 13:34

Esta semana hemos escuchado y leído noticias que causan mucho dolor en el corazón de todas las personas, hombres y mujeres, de buena voluntad. Horrorizados nos hemos enterado cómo, en nuestro país, una mujer asesinó a una joven; cómo un hombre joven dio muerte atroz a su pareja; de otro hombre adulto que asesinó a una joven con quien tenía o había tenido una relación de pareja, y en los Estados Unidos, un individuo de más de 20 años, asesinó a su madre y a 26 personas más, entre ellas a 20 inocentes niños en una escuela de ese país.

La humanidad vive hoy en una época de grandes avances tecnológicos. La electrónica, las comunicaciones…, nos ponen en un estadio que los entendidos llaman “sociedad de la información”. Todo ello es excelente. En nuestro país, hay leyes en contra de la violencia intrafamiliar; instancias para dar protección a las mujeres…, y todo ello es excelente. Sin embargo, muchas personas continúan actuando como hace miles de años, prisioneros de mezquindades y de miserias humanas: irritables, impacientes, agresivos, celosos, intolerantes, envidiosos, egoístas, soberbios, con máscaras de buena gente y corroídos por perversidades en el interior.

Si aceptamos que el amor es fuente de tolerancia, entonces, por oposición, diríamos que el resentimiento, el rencor, el odio, representan un caudal de intolerancia.

Nuestra sociedad, la familia nicaragüense, requiere estabilidad social, política y económica, la cual podría ser una realidad, cuando la tolerancia entre los individuos, en la familia, en los matrimonios, en la sociedad…, sea un valor que guíe los comportamientos ciudadanos, y ello se dará cuando el amor esté impregnado en nuestros corazones.

Posiblemente se piense que es una ingenuidad hablar de amor en una sociedad en donde, aparentemente, en todos los ámbitos reina la violencia verbal y física. Nosotros diríamos, puede ser ingenuo hablar de amor, sin embargo, sabemos que es posible, tenemos frente a nosotros el gran ejemplo, el gran testimonio de amor, que es Jesús de Nazaret.

Jesús nos instruye en el amor, nos exhorta a que enfrentemos el odio con amor, nos da esta instrucción: “Oyeron que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a los que les maldicen, hagan bien a los que les aborrecen, y oren por los que les ultrajan y les persiguen”. Mateo 5; 43-44

Cuando un hijo (a), manifieste actitudes de rebeldía… bendígale; si su pareja le insulta… deséele el bien, dele un beso; si le manifiestan odio… usted manifieste amor; si así actúa, se convertirá en una persona tolerante y constructora de estabilidad en su matrimonio, en su familia, en su trabajo, en la política, en la sociedad, allí donde usted actúe.

No pierda de vista que el resentimiento, el rencor, el odio y la intolerancia, son fuente de enfermedades del alma y fisiológicas. Practique la medicina preventiva, sea tolerante, ame a su prójimo como a usted mismo.

Queremos saber de ustedes. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com.